El solo nombre de Tormentas solares resulta incitante y puede su-gerir creaciones posibles: quizá Sor Juana Inés de la Cruz hubiera podido escribir un soneto...

El fervoroso lector de Kant, Thomas de Quincey, se fascinaba con “la gran fuerza y capacidad de expresión de la lengua alemana”, a la que se había acogido Kant.

Desde lo que creemos la antigüedad, el agua, en sus diversas formas, no ha dejado de determinar el devenir de la tierra...

Cada uno de los poemas que con-forman el libro tiene origen en una persona, que deriva en evo-cación de una evocación, en ins-tantes imaginarios, en versos certeros, en ensueños.

Quizá el principio de la biografía de Olaf Christiansen puede hallarse después de la Segunda Guerra Mundial en la Central Camionera del entonces Distrito Federal donde abordó un camión con destino a Tijuana

Los metaforismos de Eutanasio Monserga se conjugan con los de Luis Alberto Ayala Blanco; quizá por eso decidieron publicar-los en un libro con la complicidad de Juan Luis Bonilla

No han dejado de sucederse teorías y conjeturas acerca de la emigración, que tampoco han dejado de sucederse de formas varias y que ha incitado diversas historias