El surrealismo también importó una provocación que no prescindía de teatralidad, del escándalo y que pretendía propugnar libertad.

García Ponce incitó creaciones teatrales y cinematográficas varias como los films Tajimara, Gironella, Cuevas y Rojo, y las invenciones escénicas de Los exaltados de Robert Musil y Roberte esta noche de Klossowski