AMLO: primeras controversias

Ricardo Rocha

El de la polémica es un terreno que no desconoce. Por el contrario, es lo suyo. Es más, diría que su hábitat natural: desde que era incendiador de pozos petroleros en su natal Tabasco, aunque yo fui a entrevistarlo y me consta que no incendió ninguno; luego la elección perdida y los paquetes electorales en el Zócalo; las marchas larguísimas, la irrupción hasta la presidencia en el PRD; la crisis por el registro para su candidatura a jefe de Gobierno; los segundos pisos; el sacudimiento por los casos Bejarano y Ponce; la primer candidatura presidencial; el fallido descarrilamiento foxista con el desafuero; la chachalaca; la derrota por medio punto; la toma de Reforma; la espera de seis largos años; el segundo intento; el nuevo y doloroso aprendizaje; el éxodo del PRD; la creación de Morena; la tercera es la vencida; y de qué modo, en una proporción tan arrolladora que ni él mismo la esperaba.

Y justo en este momento se produce un fenómeno paradójico y contradictorio: nadie, ni sus más rabiosos enemigos, puede atreverse siquiera a cuestionar su legitimidad como próximo Presidente de México; sin embargo, y como si extrañara su condición esencial, Andrés Manuel López Obrador inventa sus propias controversias y se sitúa él mismo al centro de esas polémicas. Y yo creo que las disfruta enormemente concitando pros y contras igualmente elogiosos que coléricos.

NAICM.— El asunto está ya tan sobado que hasta los niños de kínder saben que estas siglas significan Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Plausible que se evite la mañosa aportación de fondos públicos, menos aún la proveniente del ahorro de los trabajadores; pero convocar a una “profunda discusión técnica” para luego salir con que todo se decidirá en un referéndum, parece absurdo; si los expertos dicen que sí y la consulta que no o al revés, ¿qué va a hacer el nuevo gobierno?

108 mil netos.— Una cifra que ya se hizo célebre porque es el tope salarial que se fijó el propio AMLO y por las reacciones que ha generado: por lo pronto, que cualquier ingreso superior sea sinónimo de corrupción o injusticia. A ver, es más que loable que se detengan los abusos de quienes han saqueado las arcas en dinero y en especie: sueldos estratosféricos, enormes cortes de asesores buenos para nada, guaruras estorbantes, cuadrillas de Suburbans y helicópteros hasta para ir al súper. Todo sea en nombre de una austeridad como bandera de los nuevos tiempos. Pero de ahí a recortar 200 mil puestos de trabajo hay una desproporción absoluta. O qué, ¿de verdad no hay entre ellos ni un solo funcionario probo y eficaz?

El actual gobierno cometió el gravísimo error de justificar la reforma educativa culpando a los maestros de todos los males en los salones de clase. Espero que el entrante no se equivoque al señalar a los burócratas como los grandes culpables de los malos gobiernos y como los opositores perversos de la anunciada Cuarta Transformación.

Conozco algunos funcionarios honestos que, como la Orquesta del Titanic, siguen tocando aunque el nivel del agua ya rebase sus tobillos.

PD.— la próxima semana: los chapulines VIP, los virreyes, el papazo, la amnistía, las drogas y las mudanzas.

 

Periodista.
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