Ten miedo de mí

Paola Félix Díaz

El inminente triunfo de Andrés Manuel López Obrador, ha llevado a la cúpula del poder político y económico —formada por unos cuantos personajes que se han beneficiado históricamente de los cargos públicos, del presupuesto y del fuero— a difundir en la sociedad una serie de mentiras, las cuales, afortunadamente se desvanecen a la luz de la verdad.

La cúpula tiene miedo de dejar de vivir al margen de la ley, miedo de que se le ponga un alto a la corrupción e impunidad, miedo de perder los privilegios ilegítimos de los que goza. Por eso, pretende contagiar ese miedo a la ciudadanía, introyectándole por todos los medios posibles “fantasías catastróficas” sobre la amenaza que representa el populismo y AMLO en la Presidencia de la República.

A nadie engañan, es por todos sabido que la cúpula parió al populismo y lo registró como hijo legítimo. Sus candidatos reiteradamente han buscado comprar voluntades con despensas, láminas, cemento, tarjetas, cobijas y programas sociales amañados, que han utilizado para comprar votos y desviar recursos millonarios, menos para sacar de la pobreza a millones de familias, al contrario, las sumergieron en un mundo de desesperanza, hambre y falta de oportunidades.

Sus candidatos estudian en universidades privadas y extranjeras, visten de seda y calzan el ingreso anual de una familia; lucen impecables, se entrenan en oratoria y hablan varios idiomas, menos el del pueblo.

Ellos, pagan en dólares el consejo de sus publicistas, quienes les aseguran que las campañas se basan en una estrategia de manipulación dirigida a las emociones y no a la razón, por eso, infundir el miedo es más viable que generar confianza, ya que a ninguno de los dos candidatos de la cúpula les alcanza el tamaño para motivar y otorgar certeza.

Ninguno de los dos tiene experiencia para gobernar, sino para obedecer, por eso nunca han gobernado ni gobernarán. No tienen liderazgo ni carácter porque fueron impuestos, de ahí que no han podido garantizar ni la unidad de sus partidos.

Los candidatos de la cúpula saben que el miedo no es propio del pueblo mexicano, sino de la élite cobarde a la que ellos pertenecen. Por eso tienen miedo de las convicciones, ideales, causas y razones de millones de mexicanos que están hartos de ser engañados, robados, despreciados y llamados “chairos”, “nacos” e “ignorantes”.

La mayoría de la sociedad sabe que con AMLO en la Presidencia, México no será una réplica de Venezuela, porque el pasado y presente de cada nación es diferente. No habrá expropiaciones. No se perderán inversiones, al contrario, crecerán porque ya no tendrán los empresarios las cuantiosas pérdidas que les impone la corrupción. No habrá más gasolinazos ni desabasto de medicamentos en los hospitales públicos.

La mayoría sabe que habrá más empleo y mejor pagado; se reactivará el campo, se impulsará la micro, pequeña y mediana empresa; se becará a los jóvenes para que se capaciten y se inserten en el mercado laboral con dignidad; y la educación de calidad dejará de ser un discurso y un privilegio.

El pueblo sabe que habrá seguridad porque se combatirá a la delincuencia organizada que ha nacido y crecido al amparo de la corrupción institucional, y la delincuencia menor cesará en la medida en que se reduzca la pobreza.

El pueblo sabe que Andrés Manuel será buen presidente porque también se levanta a “chingarle” al trabajo desde las seis de la mañana.

Lo único legítimo que tiene la cúpula es miedo, porque en la mirada de cada niño desnutrido, en el cuerpo de cada mujer asesinada, en la cartera de cada obrero, en la desilusión de cada nini y en las arrugas de cada anciano, el pueblo de México le grita: ¡¡Ten miedo de mí y de la historia que comienzo a construir!!

Candidata a la Alcaldía
de Cuajimalpa y activista social. @LaraPaola1

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