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Se movió mucho más que la Tierra

28/09/2017
02:11
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Los sismos del 7 y 19 de septiembre sacudieron con su fuerza devastadora diversas regiones del país, dejando destrucción y dolor a su paso. Desastres naturales, impredecibles e ingobernables que arrancaron con fuerza apabullante y en tan sólo unos instantes a miles de familias sus casas, sus sueños, su tranquilidad, su seguridad y desafortunadamente, también la vida.

 

Sismos que cimbraron como el de hace 32 años las entrañas de la sociedad y también lo más profundo de las y los mexicanos, que pusieron a temblar al gobierno, e incluso, al propio sistema político. Una vez más la ciudadanía, los jóvenes, las mujeres y los adultos mayores se volcaron, en un acto de solidaridad, fe y esperanza, a las calles con el único objetivo de ayudar como fuera y a quien lo necesitara. En Oaxaca, en Chiapas, en Morelos y en la Ciudad de México la ciudadanía ha estado presente minuto a minuto y día tras día.

 

Mientras los esfuerzos institucionales e incluso los de muchos medios de comunicación se enfocaban en los lugares más visibles, las y los mexicanos concentraban no sólo sus esfuerzos, sino también sus recursos y amor ahí en donde poco o nada quedaba. Víveres, ropa, juguetes, pipas de agua, sándwiches, fruta, guisos, vendas, sangre, palas, guantes, medicamentos, abrazos, consuelo, terapias y cientos de miles de manos estuvieron y están aún dispuestas para otros.

 

Quedó claro que somos más los buenos en este país. México mayoritariamente es un país de gente honesta y comprometida, que en los momentos más difíciles saca la casta y que ha demostrado una vez más que puede y va más allá de donde llegan los gobernantes. Gente que es capaz de remover escombros físicos y también morales, que es capaz de cavar profundo, esperar, sufrir inclemencias y trabajar día y noche sin descanso para lograr su cometido.

 

Las imágenes vividas, transmitidas e impresas son claras, las Fuerzas Armadas y los civiles se volvieron un sólo corazón y respondieron a un sólo objetivo. Es evidente dónde está la sinergia y las coincidencias.

 

Los sismos de los pasados días no sólo movieron la tierra sino también conciencias y, estoy segura, darán paso, al igual que el de hace 32 años, a grandes e importantes movimientos sociales.

 

Hoy ante el oportunismo político, ante la promoción personal a costa de la desgracia de otros y ante la ausencia de un gobierno fuerte y responsable que sea capaz de responder con prontitud y abrazar con toda la fuerza del Estado a nuestros hermanos en desgracia, no es difícil adivinar cuáles serán las consecuencias y los movimientos que se gestarán desde el espíritu de una sociedad indomable que se resiste a ser derrotada.

 

La desconfianza de la ciudadanía en el gobierno y en muchos partidos políticos, lamentablemente se ha acrecentado. Así, mientras unos lloran a los que se fueron, reconstruyen sus viviendas y sus vidas, otros estaremos vigilantes de que los recursos lleguen a su destino y vigilantes de que la simulación una vez más no sea la respuesta.

 

Ante los rumores de más catástrofes que sólo sirven a quienes necesitan sembrar más miedo y pánico en la sociedad, en un intento fallido de paralizarla, están otros que le susurran al oído a cada mexicana y mexicano palabras dulces de aliento, de lucha, de fuerza, de ánimo y de esperanza.

 

Somos muchos más quienes nos hemos comprometido no sólo con la reconstrucción material, sino también con la reconstrucción moral. México está de pie y con el puño en alto de quienes vamos a luchar por un mejor presente y un mejor destino.
 

Diputada federal y activista social.
@LaraPaola1

 

Paola Félix Díaz
Titular del Fondo Mixto de Promoción Turística. Activista social. Fue diputada federal por mayoría en el Distrito 17 de la Ciudad de México. Egresada de la Universidad Anáhuac.