El papa Francisco encontrará un México en transformación y en lucha, uno que quiere mejorar su sistema político y hacer más justo su proyecto económico, pero también llegará a un país que tiene disparidades, dolor y sufrimiento, reconoce el embajador mexicano ante la Santa Sede, Mariano Palacios Alcocer.

En entrevista con EL UNIVERSAL, dice que el gobierno conoce los discursos de repercusión social del Santo Padre, así como su activismo diplomático, por lo que las autoridades estarán atentas a sus mensajes en los temas que atañen a México como son la migración, las desapariciones, la violencia e inseguridad.

Señala, sin embargo, que a partir del análisis de los discursos que ha dado el Pontífice en sus 12 giras previas, sus palabras no tienen una pretensión de intromisión en las políticas internas de las naciones, sino evidenciar los conflictos a la luz de la doctrina católica.

“Los temas de derechos humanos son una preocupación compartida entre México y la Santa Sede y todos los planteamientos que formule el Papa seguramente tendrán el recogimiento, análisis y la ponderación de las instancias federales o locales, no conocemos sus textos pero tendrán una enorme consideración”, dijo.

Palacios Alcocer recuerda que es la primera vez que tanto fuerzas políticas como parlamentarias, diversos órdenes de gobierno, líderes empresariales y sociedad civil, así como dirigentes no partidistas y contestatarios del gobierno, han coincidido en que Francisco visite al país.

¿Qué México encontrará el Papa?

—El que vivimos, que está en transformación, en lucha, de trabajo y que también está deseoso de escuchar el mensaje pastoral de uno de los líderes religiosos más importantes del mundo en este siglo. México es un país que está de pie, que trabaja, que quiere mejorar su sistema político y quiere hacer más justo su sistema económico. Es una nación que tiene una gran disposición a recibir con los brazos abiertos a un líder religioso como el Papa.

¿Es un México que sufre?

—Sí, es un país que tiene disparidades dolor y sufrimiento y el Papa seguramente llevará un mensaje de esperanza para todos los grupos con los que tenga oportunidad de entrevistarse.

¿Existe algún tema vetado en el diálogo entre Francisco con el presidente Enrique Peña Nieto?

—No. El flujo de información entre la Santa Sede y el gobierno de la República, tanto por la vía diplomática, como por los contactos personales entre el Papa y el Presidente, ha podido desahogar una agenda en el abanico más amplio de los temas de interés común, sin que exista obsesión a tratar ningún tema de naturaleza restringida.

El Papa emite mensajes duros sobre problemas que afectan a la sociedad y aunque son dirigidos a los fieles, trastocan responsabilidades gubernamentales, ¿cómo lo tomará el gobierno de México?

—De la lectura de los discursos del Papa en sus 12 giras previas, vemos que todos los mensajes tienen un contenido pastoral y se encuadran en una posición teológica y ética, todos tienen repercusiones sociales y políticas tanto en las comunidades donde se pronuncian y en el ámbito internacional.

Todas las afirmaciones del papa Francisco pueden ser objeto de interpretaciones, pero lo que podemos constatar a través de la lectura cuidadosa de sus discursos es que no tienen una pretensión de intromisión en las políticas internas de los estados, sino de externar los conflictos a la luz de la doctrina social de la Iglesia católica.

La violencia y las desapariciones, ¿son temas que le interesan al Papa?

—El Pontífice hizo pública en octubre y noviembre de 2014 su preocupación por los jóvenes de Ayotzinapa. Argumentó en alguna alocución lo lamentable de las consecuencias que en el ámbito de la violencia podían tener el narcotráfico, las drogas y las armas.

¿Cómo evalúan el activismo del Papa no sólo con sectores más necesitados, sino incluso en el papel que jugó en la reanudación de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos?

—El Papa ha tenido un activismo diplomático intenso. La Santa Sede tiene una tradición diplomática muy activa en la defensa de los principios de la paz, de la solución pacífica de las controversias y particularmente de la distensión de los de los conflictos regionales en todas las latitudes.

Es un activismo diplomático muy dinámico, muy acusado y en muchos casos afortunado y exitoso. Estaremos atentos a los planteamientos del Papa dado que México mantiene una relación de amistad, de colaboración y de respeto con sus vecinos.

Con lo que afirma, ¿podemos decir que el discurso del Papa no les preocupa y en ningún momento afectaría las relaciones bilaterales?

—Tendremos un enorme interés, no podemos anticipar los contenidos. Estoy seguro de la disposición de todos los órdenes y autoridades de gobierno que escucharán al Papa.

¿Cuál es la diferencia de esta visita con las seis anteriores?

—La visita de Su Santidad tiene como destino solamente a México. Las cinco visitas de Juan Pablo II y la única de Benedicto XVI eran parte de un periplo, de una gira mayor. A diferencia de las anteriores en las que se visitaba una sola ciudad ahora son seis lugares en cinco entidades: Chiapas, Chihuahua, Estado de México, Michoacán y la Ciudad de México. Es el primer Papa que será recibido en Palacio Nacional en su carácter de soberano de la Ciudad del Vaticano.

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