La cifra de muertos por el devastador incendio forestal que azota el centro de Portugal subió a 64, la de heridos aumentó a 135. Las llamas se extendieron en cuatro frentes por el distrito boscoso de Leiria.

Más de mil bomberos seguían tratando ayer por la noche de controlar el gigantesco incendio forestal en el centro de Portugal. En la zona se veían varias columnas de humo.

Un portavoz de defensa civil declaró que los bomberos están logrando avances en el combate al fuego, pero dijo que la situación sigue siendo “preocupante” por las difíciles condiciones climáticas.

Según protección civil, 70% del incendio estaba controlado, pero reporteros de la AFP comprobaron que anoche las llamas aún arrasaban las colinas boscosas de Pedrogao Grande, donde comenzó el fuego el sábado.

“El riesgo de incendio es máximo” en el centro, avisó Protección Civil. Un bombero murió por las heridas que sufrió durante el combate a las llamas, informó la emisora televisiva SIC.

En tanto, las autoridades pudieron identificar a 24 de las víctimas.

La ministra del Interior, Constança Urbano de Sousa, dijo que entre los fallecidos que fueron identificados no hay ningún extranjero.

Según las autoridades, gran parte de las víctimas murieron en sus vehículos al verse rodeados por las llamas cuando circulaban por la nacional 236 que enlaza Figueiro dos Vinhos con Castanheira de Pera el pasado sábado. “Era verdaderamente un infierno. Creí que había llegado el fin del mundo. Creí que no iba a salir viva”, contó Maria de Fatima Nunes, quien fue rescatada.

Se descubrieron cuerpos en viviendas situadas en zonas aisladas. Al menos tres pueblos cercanos a Pedrogao Grande fueron evacuados. La mayoría de las víctimas identificadas “murieron en sus casas, que no habrían dejado a tiempo”, dijo el primer ministro, Antonio Costa.

La cifra de lesionados subió de 62 a 135, hay 121 civiles, 13 bomberos y un militar. “La condición de siete heridos es grave”, dijo el presidente del servicio de emergencias nacional INEM, Luís Meira. Las autoridades no descartan encontrar más víctimas en los pueblos devorados por las llamas.

El fuego se desató el sábado después de que un rayo cayera en un árbol en Pedrógão Grande. Debido a los fuertes vientos, las llamas se propagaron rápidamente y convirtieron una carretera cercana en un trampa mortal para los automovilistas. Las llamas devastaron también las zonas cercanas a las localidades de Figueiró dos Vinhos y Castanheira de Pera.

Ayer comenzó el duelo nacional de tres días decretado por el gobierno. “La tragedia nos conmocionó por su dimensión”, declaró el primer ministro António Costa.

La Unión Europea informó que, a petición de Portugal, se está organizando el envío de hidroaviones. Francia y España se comprometieron a aportar tres y cuatro aviones, respectivamente.

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