El príncipe Guillermo de Inglaterra, su esposa Kate y su hermano Enrique hablaron este miércoles con sobrevivientes del atentado del 22 de marzo en Londres y familiares de las cuatro personas fallecidas, durante una misa en la abadía de Westminster.

Guillermo, segundo en la línea de sucesión al trono británico, depositó una corona funeraria en el memorial de las víctimas delante de la abadía.

Durante la ceremonia, leyó la parábola del buen samaritano de la Biblia para rendir homenaje a tres víctimas mortales: Leslie Rhodes, un jubilado de 75 años, Aysha Frade, una empleada administrativa de una escuela de 44 años, Kurt Cochran, un turista estadounidense de 54 años.

El 22 de marzo, a primera hora de la tarde, Khalid Masood, un británico de 52 años convertido al islam, embistió a decenas de personas con su coche en el puente de Westminster para luego matar a cuchilladas a un policía apostado delante del Parlamento.

Melissa Cochran, esposa de Kurt Cochran, asistió a la ceremonia en silla de ruedas después de que el ataque le dejara una pierna y varias costillas rotas.

El alcalde de Londres, Sadiq Khan, y la ministra del Interior, Amber Rudd, también leyeron palabras de homenaje durante la misa a la que asistieron 1.800 personas, entre ellas testigos del ataque, heridos y socorristas, así como los presidentes de las cámaras alta y baja del Parlamento.

John Hall, el deán de Westminster que ofició la misa, se preguntó por los motivos del ataque. "Se trataba seguramente de una imitación de los ataques de Niza y de Berlín. Pero ¿qué diablos querían hacer? Es probable que nunca lo sepamos", declaró.

Tras la ceremonia, los miemrbos de la familia real se reunieron en privado con los sobrevivientes del ataque y las familias de las víctimas.

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