Un potente tifón arremetió contra el oriente de Filipinas el día de Navidad, arruinando el feriado más celebrado en el país católico más grande de Asia, donde un gobernador ofreció cerdo asado para convencer a los aldeanos de que se trasladaran a los refugios de emergencia.

El tifón Nock-Ten tenía vientos sostenidos de hasta 185 kilómetros por hora, con ráfagas de hasta 255 kph cuando tocó tierra el domingo en la provincia de Catanduanes, donde los vientos y lluvias dejaron a la isla sin electricidad ni comunicación, dijeron funcionarios.

No se reportaron heridos inmediatamente.

Se esperaba que después de Catanduanes, el tifón, que tenía un radio de lluvia de 500 kilómetros, vire al oeste atravesando la porción sur de la isla principal, Luzon, y pasara el lunes cerca de la capital, Manila, antes de salir hacia el Mar de la China Meridional. Nock-Ten podría perder fuerza tras tocar tierra y chocar con la Sierra Madre, en el sur de Luzon.

Fuertes aguaceros, vientos destructivos y potentes olas amenazaban zonas rurales y urbanas en las que la agencia meteorológica filipina activó alertas por tifón, dejando varadas a miles de personas debido a que aerolíneas cancelaron vuelos y los ferrys no podían navegar. Las autoridades advirtieron de marejadas ciclónicas en pueblos costeros, inundaciones repentinas y deslaves, y pidieron a los aldeanos que evacuaran a zonas seguras.

La Navidad es el feriado más señalado en el país, el bastión del catolicismo en Asia, lo que complica los esfuerzos de las autoridades para captar la atención de la gente y convencerla de que deje las celebraciones para seguir las recomendaciones de seguridad. Muchos se negaron a abandonar poblaciones de alto riesgo y algunos gobiernos regionales decidieron imponer evacuaciones forzosas.

En los últimos 65 años, siete tifones han golpeado Filipinas en el día de Navidad, según la agencia meteorológica nacional.

El gobernador Miguel Villafuerte de Camarines Sur, que está en la ruta estimada del tifón, ofreció lechones asados, un platillo tradicional de Navidad, en los centros de evacuación para atraer a los aldeanos a los refugios de emergencia.

"Sé que es Navidad... pero éste es un tifón de verdad", tuiteó Villafuerte en Nochebuena. "Por favor, evacúen, tendremos lechón en los centros de evacuación".

Las autoridades de Camarines Sur pidieron evacuar a 50.000 familias —unas 250.000 personas— para el sábado por la noche, pero la cantidad de gente que siguió las recomendaciones estaba por debajo de las expectativas.

En la provincia de Catanduanes, la vicegobernadora Shirley Abundo dijo haber ordenado la evacuación forzosa de varios pueblos, señalando que "algunos son muy cabeza dura, no quieren dejar sus casas porque es Navidad".

"Tenemos que hacer esto a la fuerza, tenemos que evacuarles ahora", dijo a la televisora ABS-CBN.

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