El ex presidente costarricense Óscar Arias afirmó esta mañana que “el primer signo” para la reconciliación en Venezuela debe ser promulgar una amnistía para liberar a los presos políticos, advirtió que el deseo de cambio que el pueblo venezolano expresó en las urnas el pasado 6 de diciembre “puede implicar” el término anticipado de la gestión del presidente Nicolás Maduro y alertó a la clase política de ese país sobre el “altísimo costo que tendría sumirse en una guerra de trincheras”.
Arias pronunció un mensaje ante la Asamblea Nacional de Venezuela por invitación de la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que desde enero pasado asumió el control parlamentario con su mayoría de 109 legisladores versus 58 del chavismo. El Premio Nobel de la Paz 1987 y presidente de Costa Rica de 1986 a 1990 y de 2006 a 2010 llegó ayer a Caracas invitado por la Mesa a un encuentro al que también acude el polaco Lech Walesa, Premio Nobel de la Paz 1983 y presidente de Polonia de 1990 a 1995.
A la cita también asisten la sudafricana Mpho Tutu, hija de Desmond Tutu, premio Nobel de la Paz 1984, y el sudafricano Ndaba Mandela, nieto de Nelson Mandela, premio Nobel de la Paz 1993.
Los actos se realizan al cumplirse 24 meses de que, en medio de los violentos disturbios antigubernamentales que sacudieron a Venezuela en el primer semestre de 2014, López decidió entregarse el 18 de febrero de ese año al gobierno venezolano; en octubre de 2015, López fue condenado a 13 años y nueve meses de cárcel por instigación pública y otros delitos.
En este contexto, Arias adujo en su mensaje que “para garantizar una verdadera representación de todas las voces de la sociedad, se requiere de una Asamblea Legislativa enérgica y capaz de llamar a cuentas al Ejecutivo. Se avecinan discusiones en extremo delicadas. Desde mi experiencia en la negociación de los acuerdos de paz (de la década de 1980) en Centroamérica, quisiera advertir sobre el altísimo costo que tendría sumirse en una guerra de trincheras”.
“Un mejor futuro para Venezuela está en la reconciliación, la tolerancia y la disposición de trabajar conjuntamente por el progreso de un pueblo que no necesita añadirle, a la carestía, el conflicto social. El primer signo de esa reconciliación es, y debe ser, la liberación de todos los presos políticos, que tramita esta Asamblea Nacional bajo el proyecto de ley de amnistía”, dijo.
“Esta es una señal obligatoria de parte de un régimen cuyo record democrático ha transitado de cuestionable a deshonroso. Cada líder de la oposición que se encuentra en prisión, en arresto domiciliario, o en juicio por causas espurias, es una prueba indiscutible de autoritarismo, y una afrenta que aísla más y más al gobierno de Nicolás Maduro. Lo digo sin exagerar: de la libertad de los presos políticos depende que Venezuela pueda volver a ser reconocida como una democracia que respeta los derechos humanos”, añadió.
La oposición venezolana lucha para que un proyecto de amnistía que beneficiaría a Leopoldo López, principal prisionero político de Venezuela, y al menos a otros 77 opositores, se convierta en ley.
Por otra parte, el ex mandatario costarricense recordó que el pueblo venezolano que votó a favor de la MUD para derrotar al chavismo en los comicios parlamentarios de diciembre anterior “ha demandado un cambio”.
“El contenido de ese cambio implica una negociación en donde ambos bandos hagan concesiones. Para el gobierno, esto puede implicar incluso el término anticipado de su mandato, según los mecanismos previstos en la propia Constitución Política. Pase lo que pase, hay que recordar que el test de un líder que ama a su pueblo es amarlo por encima del poder”, subrayó.
“Lo peor en este momento es aferrarse en extremo a las posturas, bombardear de antemano cualquier puente y bloquear las avenidas”, advirtió.
cg
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