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El capo del tráfico de perezosos

Bedoya fue condenado a cinco años de prisión domiciliaria por el tráfico de tres mil ejemplares; robaba a las crías recién nacidas y les mutilaba las uñas para hacerlas ver inofensivas

Tomada de El Tiempo/ GDA
Mundo 06/09/2015 00:01 GDA / El Tiempo / Colombia Actualizada 03:04
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Por más de tres décadas, Isaac Miguel Bedoya Guevara, se ubicó en la vía que conduce de Córdoba a Medellín para ofrecer osos perezosos como mascotas. Los vendía entre 100 mil y 400 mil pesos a desprevenidos turistas, especialmente, de Norteamérica, que visitaban la región.

En ese lugar, Bedoya -de 45 años- era conocido por cazar en el sector de Morrocoy esta especie, considerada en vía de extinción. Este hombre, un campesino oriundo del corregimiento Colomboy, en Sahagún (Córdoba), fue capturado el 3 de abril del 2013 por la Policía y el CTI cuando comercializaba los osos recién nacidos en la ruta YE-Viajano.

En mayo pasado fue condenado por el juzgado Segundo Penal del Circuito de Sincelejo (Sucre) a 5 años y 4 meses de cárcel por el tráfico de tres mil osos perezosos, aunque en el expediente aparece que fueron al menos 10 mil. Tres meses después del fallo, en Córdoba aún se habla de la historia de Bedoya, quien paga la sentencia en prisión domiciliaria.

Para los investigadores se trata de un objetivo primordial, pues Bedoya es considerado como el principal traficante de esta especie en Latinoamérica. De hecho, la Fiscalía dice que la actividad criminal de este campesino, que fue documentada por la revista ambiental Catorce 6 en su última edición, se extendió a Panamá, Costa Rica, Estados Unidos e Italia. En esos países habrían terminado ejemplares de osos de dos y tres dedos, nativos de los bosques de Córdoba.

La banda realizaba un mapa del contexto geográfico de la región donde se encontraban distribuidas las hembras adultas, para que cada año les fuera fácil la ubicación de sus nuevas crías, indicó la Fiscalía luego de conocerse la condena. Y continuó: Las crías eran separadas del seno de sus madres y les mutilaban las uñas y puntas de sus colmillos. El objetivo era convencer a los clientes de que se trataba de animales inofensivos que podían convivir con menores de edad. En la investigación también se documentó que para evadir a las autoridades, Bedoya y su red hacían huecos en la tierra para esconder a los bebés perezosos.

Persiguen 14 mafias

La Policía Ambiental de Córdoba señala que la comercialización de animales silvestres es un delito común en el departamento, que ha trascendido las generaciones. Pese a las campañas de concientización, las familias dedicadas a esta práctica argumentan que no tiene alternativas económicas para sustituirla. El tráfico de especies se concentra, especialmente, en los corregimientos Altos de Polonia, en el municipio de Buenavista, y Colomboy, en Sahagún.

En Altos de Polonia hay aproximadamente unas 35 o 40 familias de las cuales 10 se dedican a la venta de fauna silvestre. En Colomboy son cuatro familias las que se han dedicado a la venta de fauna silvestre, dice el intendente William Guzmán, jefe del Grupo Ambiental de la Policía en Córdoba. Señala que además de osos perezosos, estas mafias trafican micos y guacamayas.

El tráfico ilegal de fauna silvestre se ha reconocido como uno de los negocios ilegales más lucrativos: el tercero después del de drogas y armas. En Colombia, el Código Penal contempla penas de 2 a 5 años de prisión y una multa de hasta 10 mil salarios mínimos. 

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