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Sao Paulo.— Un día después de que cientos de miles de personas salieran a las calles para pedir la destitución de la presidenta Dilma Rousseff, el gobierno afirmó ayer que la democracia implica respeto a las manifestaciones y pidió “romper con el clima de pesimismo en el país”.
“Las manifestaciones fueron importantes, no importa el número de personas que fueron a las calles. El régimen democrático presupone respeto a las protestas”, dijo el ministro de la Secretaría de la Comunicación Social de la Presidencia, Edinho Silva, tras participar en Brasilia en la reunión semanal de coordinación política.
En declaraciones que recogió el portal G1, del grupo Globo, Silva dijo: “Si tenemos las condiciones, debemos creer en la fuerza y potencial de nuestro país. Tenemos que tener optimismo para superar las dificultades”.
Según datos actualizados de la policía militarizada divulgados por el portal del diario Folha de Sao Paulo, unas 612 mil personas participaron en los actos, que se desarrollaron en al menos 169 ciudades de los 26 estados del país.
El ex presidente Fernando Henrique Cardoso sugirió ayer a Rousseff que renuncie o admita sus errores. “Si la propia presidenta no es capaz del gesto de grandeza (renunciar o la voz franca de que erró y saber apuntar los caminos de la recuperación nacional), asistiremos a la desarticulación creciente del gobierno y del Congreso”, comentó el ex mandatario a través de las redes sociales.
Entre otras demandas, los manifestantes exigieron la destitución de Rousseff, quien está cada vez más acorralada por la corrupción en Petrobras. Ayer mismo se informó que Néstor Cerveró, ex director del área Internacional de Petrobras, fue condenado a 12 años, tres meses y 10 días de prisión por los delitos de corrupción y lavado de dinero vinculados a la red de desvíos de fondos perpetrados en la petrolera estatal.
El juez federal Sergio Moro, responsable por el caso, condenó además al empresario Fenando Soares —apuntado como uno de los operadores de la trama ilegal—, y al empresario Julio Camargo. Esta es la segunda condena que recibe Cerveró, quien fue sentenciado anteriormente a cinco años de cárcel por haber realizado negocios tendientes a blanquear dinero obtenido en forma ilícita.
Los tres fueron condenados por defraudar negocios vinculados a la contratación, por parte de Petrobras, de buques de perforación usados en la exploración de petróleo en aguas ultraprofundas de las costas de México y África.
En este contexto, el gobernante Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil informó que su sede de Sao Paulo fue invadida en la madrugada de ayer.
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