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“Hay tesoros donde la sociedad dice que hay basura”, es la frase que motiva a internos e internas del Reclusorio Varonil Oriente y del Centro Femenil de Reinserción Social de Santa Martha Acatitla, al prepararse para la puesta en escena Don Quijote: Un Grito de Libertad.
“Además de intervención cultural, entramos de lleno para trabajar las emociones, la tolerancia, la concentración y el pretexto es hacer una obra de teatro, los enseñamos a cantar, actuar y bailar a través de la lectura del libro de Miguel de Cervantes, que en parte fue escrito en la prisión de Sevilla.
“Es un pretexto para hablar de tolerancia, de reflexiones, de espiritualidad, de que cada obstáculo entre más grande sea, mayor oportunidad de generar luz tenemos”, aseguró el director de la puesta en escena Arturo Morell, presidente de la Fundación Voz de Libertad.
Todos los lunes, el grupo de más de 140 integrantes, hombres y mujeres, se preparan para la puesta en escena, en el auditorio del Reclusorio Preventivo Varonil Oriente y le abrieron las puertas a EL UNIVERSAL para ver uno de los ensayos
Como una terapia colectiva, los internos terminan cada escena y se sienta a platicar sobre su sentir y de sus experiencias personales.
“Me siento reflejado con el personaje”, dicen algunas personas, mientras que otros asienten con la cabeza.
Aunque cuentan con poca escenografía, la voz de los actores llenan completamente el escenario, dejando con la piel de gallina a sus espectadores.
“Es mi ideal, la estrella alcanzar, no importa cuan lejos se pueda encontrar, luchar por el bien, sin dudar ni temer y dispuesto al infierno llegar, si lo dicta el deber”, es uno de las estrofas que cantan al unisono los actores, y con lágrimas en los ojos transmiten su tristeza.
La asociación que dirige este proyecto ahora ha incluido a dos ex internos en su equipo de trabajo, asegurando, que sí es posible la readaptación por medio de la cultura, y por lo tanto continuarán fomentando este tipo de actividades.
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