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José no se encontraba en su casa cuando ocurrió el deslave. “Estaba en mi trabajo, cuando empezó a llover le hablé por teléfono a mi esposa y me dijo que estaban bien, después me mandó una foto por WhatsApp y me enseñó el desastre. Luego, luego me tuve que venir para acá”.
Cuando el joven de 29 años llegó al predio de Prolongación Río Mixcoac y Alta Tensión, personal de Protección Civil le impidió entrar.
“No me dejaban pasar y nadie se quería ensuciar de lodo, todos estaban allá arriba y mi suegra, mi esposa y mi hijo seguían en mi casa, no podían salir porque estaba lleno de lodo”, comenta.
Menciona que el lodo se metió a su vivienda y una parte se acumuló sobre la cama donde estaba acostada su suegra, quien es discapacitada y no puede caminar.
La vivienda de José se conforma por un cuarto y una cocina, “no tenemos mucho, pero lo poco que teníamos se perdió como la estufa, la lavadora, la cama, el estéreo, la televisión. Las cosas materiales como quiera, pero una vida no, gracias a Dios mi familia está bien”, dice aliviado.
Cuando sus familiares lograron salir de su domicilio, se acercaron al personal de Protección Civil: “Nos dijeron que nos iban a mandar a un albergue o que si tenemos familiares pasaremos la noche con ellos. A mi mí suegra y mi hijo los mandé con unos familiares en Puerta Grande, mi esposa y yo pasamos la noche aquí, yo estuve aquí afuera sin dormir, platicábamos entre vecinos haciendo guardia para que no se robaron nuestras cosas”.
A José le da miedo seguir viviendo en la barranca y espera que las autoridades los apoyen con la reubicación o con un cheque que les ayude a pagar una renta en otra parte, “pero lo único que nos pueden ofrecer son los albergues”.
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