Más Información

Bienes de Rubén Rocha y acusados, en la mira de EU; inmuebles o ganancias económicas están sujetas a decomiso, dice

Marina erradica nueve plantíos de marihuana en cerro de Baja California; están ligados a una red criminal de San Quintín

PAN exige alerta migratoria para Rocha Moya y el alcalde de Culiacán; buscan evitar que se "fuguen del país"

Ella es Columba López, la primera mujer al frente de la Sader; asume el cargo con "amor a la patria, la tierra y el campo", dice

Delgado respalda a Ariadna Montiel rumbo a dirigencia de Morena; "su liderazgo nos conducirá a una jornada histórica en el 2027"
En las últimas semanas Jumilla y sus vinos de Monastrell han estado en el centro de todo. Por aquí y por allá, entre catas y exploraciones vinícolas, esta denominación de origen ibérica sigue apareciendo una y otra vez, mostrando su carácter renovado y enganchando, literalmente, a cualquiera que se le ponga enfrente.
Jumilla resulta interesante por dos cosas. Primero, porque se trata de una denominación emergente, de la cual poco se ha escrito y, por tanto, resulta emocionante descubrir. Segundo, porque sus vinos tienen un perfil orientado al gusto contemporáneo: imagine tintos de color profundo, con notas de fruta roja y negra en plenitud, jugosos, con taninos vivos y buena estructura. ¿A poco no se antojan? Espere, aún viene lo mejor.
Situada en el sureste de España, en una franja que va del norte de Murcia hasta la provincia de Albacete, la denominación de origen Jumilla presume una tradición vitivinícola notable. En tiempos romanos, la región ya era reconocida por el cultivo de la vid; algunos expertos trazan su historia en más de 5 mil años.
Marcada por un clima soleado y árido, con veranos bien calurosos, Jumilla está dominada por la variedad Monastrell (también conocida como Mataró o Mourvèdre). Más del 80 por ciento del viñedo local se destina a esta uva ibérica, rústica y muy típica a lo largo de toda la costa mediterránea. El restante son cepas como la Airén, Pedro Ximénez, Verdejo, Malvasía, Garnacha Tintorera, Cencibel, Cabernet Sauvignon y Petit Verdot.
Pero, más allá de historia y tradición, Jumilla ha tomado relevancia internacional en los últimos años gracias a un enfoque de modernidad técnica y respeto al terruño. Sí, mi estimado lector, las bodegas locales cada vez apuestan más por elevar la calidad de sus vinos, desde un punto de vista enológico, sin perder su esencia más natural.
De vuelta al inicio. Hace un par de semanas me encontré con Emiliano Pérez Salas, de The Wine Gurus México, para degustar algunas de las etiquetas de Casa Rojo, generadora de proyectos en ocho diferentes zonas productivas de España (Cava, Rias Baixas, Ribera del Duero, Rueda, Valdeorras, Rioja, Priorat y, por supuesto, Jumilla). Patrick Meraz, antes enólogo de Château Larrivet Haut-Brion y hoy parte del equipo de Casa Rojo, fue el encargado de guiar la exploración.
Patrick apuntaba justamente al gran desarrollo que ha experimentado la industria en Jumilla, una región de “infinitas posibilidades enológicas”. Sin menospreciar los esfuerzos que realiza Casa Rojo en otras regiones, Patrick augura un esplendor de la denominación apuntalado, claro, por su Monastrell.
¿Qué probamos? El Macho Man, multipremiado Monastrell de Casa Rojo y, sin duda alguna, el tinto que ha posicionado a la denominación Jumilla en México. ¡Ahí le va!

$369
The Wine Gurus
MACHO MAN MONASTRELL
Monastrell
Zona de producción: D.O.P. Jumilla, España
Vista: rojo intenso con matices violáceos, limpio y brillante
Nariz: intensidad media, con notas dominantes de cereza y ciruela, chocolate, regaliz y un fondo de tostados bien sutiles
Boca: cálido, con buen equilibrio ácido y taninos maduros. Muy largo, con notas persistentes de frutos rojos y tostado
@Carlos_Borboa
Noticias según tus intereses
[Publicidad]
[Publicidad]









