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México, la meca del vino

Louis Blanchard, de AdVini, una de las máximas corporaciones del ramo en Francia, expone su visión del mercado y los consumidores nacionales
Foto: Rubén Hernández
05/12/2016
21:10
Rubén Hernández
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"Cuando un país como México tiene cuatro restaurantes clasificados entre los mejores del mundo, hay que ser consciente de la gran gastronomía que hay detrás de ello. Es un país donde se come estupendo, a todos niveles, con una variedad impresionante de opciones; es algo que no sucede en todos lados. Los mexicanos han logrado proyectar su cocina a nivel mundial. Es algo que actualmente se reconoce y que llama la atención en segmentos como la industria del vino, ya que es un hecho que donde hay excelente cocina hay también la oportunidad de armonizaciones con estupendos vinos, porque son dos elementos que van de la mano", dice Louis Blanchard, director de Exportaciones de AdVini, una de las más importantes empresas vinícolas a nivel mundial, propietarias de algunas de las bodegas viñedos más importantes de Francia y Sudáfrica.

Iconos como Jeanjean, establecida en 1870, encabezan esta institución que comercializa más de 100 millones de botellas al año, con propiedades en Borgoña, Valle del Ródano, Provence, Languedoc-Roussillon, Burdeos, el suroeste de Francia y Sudáfrica, a partir de bodegas como Laroche, Cazes, Cazes, Ogier, Gassier en Provence, Rigal, L'Avenir y Antoine Moueix, entre otros. Poseedora de una sólida red de comercialización, distribuye asimismo grandes firmas como Baron de Rothschild. AdVini actualmente es dirigida por Bernard Jeanjean, junto con Antoine Leccia.

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"Otro de los aspectos que perfilan a México como un mercado potencial de amplias perspectivas de crecimiento en el caso de Latinoamérica, es el gran número de profesionales que hay en el sector del vino, específicamente hablando del caso de los sommeliers, que son los promotores estratégicos de las bodegas. Son un factor muy importante para que el mercado avance. En México hablamos de gente que está dedicada de lleno al tema, a diferencia de otros países donde la labor es un trabajo secundario para profesionistas que tienen gusto y conocimiento sobre temas vinícolas", expresa Blanchard.

Comenta que si bien México es un mercado muy tradicional, es altamente valorado por ese potencial que demuestra: "La gente tiene aprecio y conocimiento de los vinos franceses, aunque desde luego España goza de una presencia muy fuerte entre los consumidores. Sin embargo, hablando entre gente del gremio, nos queda claro que la competencia no es entre bodegas, ni países productores de vino, sino con los destilados. Hay un mercado establecido para vinos de alta gama como los que manejamos, pero además ya está presente una nueva generación que ha puesto su interés en el tema del vino y la gastronomía; es la que está dando un giro sustancial al panorama mexicano".

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Mucho más orgánicos
Historia, terroir, generaciones de vineros y viñedos de prosapia ilustran y amparan la dinámica historia de AdVini en la que, además reluce la convicción y el gusto por los vinos orgánicos, más de mil 200 presentes en su portafolios. En sintonía con la sustentabilidad, el impulso a este segmento de productos va también de la mano, dice Blanchard, con el tema de la identidad de los vinos y la experiencia que espera de ellos el consumidor.

"Si hablamos de ese gran enlace que significa la cocina y los vinos, qué resultado podemos esperar ante grandes platillos, grandes gastronomías, que se encuentran con vinos que saben igual que otros, que no expresan una historia, una visión del campo, de la agricultura, del trabajo del productor. No estamos acostumbrando a beber vinos que no marcan una diferencia significativa entre sí con respecto a regiones y terroir. De ahí la relevancia y valor de estos vinos que consignan de origen una experiencia única", precisa.

Entusiasta de la gastronomía de México, "un país inagotable en productos, sabores y oportunidades de gozar de auténticos manjares, como los tacos de pulpo de chicharrón que acabo de probar hace unos días", Blanchard subraya que las cocinas de nuestro país y las propuestas de nuestros cocineros son también la oportunidad de abrir los sentidos hacia vinos diferentes.

"Estoy convencido de las estupendas armonizaciones que pueden resultar con vinos como los Rosé de Provence, frescos, fragantes, apropiados una gran variedad de platillos de México. Lo importante en todo caso es probar las diversas opciones a partir de distintas cepas, y no concentrarse exclusivamente en cepas como la Cabernet Sauvignon. Variedades como la Samsó o Grenache dan por resultado expresiones más afrutadas que resultan ideales para los paladares mexicanos y su cocina", precisa Blanchard.

 

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