Mancera, autoridad moral

Héctor Serrano

No cabe duda, la mayor autoridad es la moral. Y sólo se impone cuando se acreditan valores personales. El caso más representativo es Miguel Ángel Mancera, j efe de Gobierno de la Ciudad de México.

Miguel Ángel Mancera cumplió con su palabra, acreditó ante la clase política y ante la sociedad que la palabra se cumple; antepuso el interés del proyecto más importante de los tiempos políticos actuales, como es la coalición “Por México al Frente”, conformada por el PRD, PAN y MC, y el interés supremo de la nación, ante cualquier y muy válida aspiración personal.

 

El proyecto, como lo concibe Mancera, no es sólo ganar posiciones para fortalecer a los ciudadanos en el Congreso federal. La propuesta va más allá, busca consolidar el primer gobierno de coalición, donde converjan los más destacados y reconocidos liderazgos de todas las disciplinas de nuestro país. Es un cambio de régimen efectivo, que seguro acabará con los malogrados gobiernos presidencialistas, la decisión para llevar el destino de México, no quedará en las manos de un solo hombre.

 

Hoy más que nunca, la clase política está obligada a hacer política y, por supuesto, la historia y todos aquellos que vivimos esa etapa en la vida democrática nacional, estamos obligados a reconocer la autoridad moral de alguien que, si no hubiera cumplido con su palara y se hubiera dejado llevar por un proyecto personal, hoy no se estaría siquiera en el ámbito de las posibilidades de cambio, a favor del bienestar de los mexicanos.

 

Miguel Ángel Mancera siempre dijo que primero los intereses de la nación y del PRD, del que, sin ser militante, hoy lo reconoce como su máximo líder.

 

La coalición Por México al Frente, a través de sus dirigentes más representativos, Ricardo Anaya, Dante Delgado, Alejandra Barrales, así como los líderes de las fuerzas políticas que convergen en el Frente, están y estamos obligados a reconocer la autoridad moral que hoy tiene Mancera en este proyecto. Es decir, no hay duda de que Mancera es el líder moral del proyecto más representativo que en los últimos tiempos se propone para la transformación del país.

 

Las condiciones políticas a veces obligan a tomar decisiones, comprensibles para muchos, e inexplicables, para otro tanto. Lo que sí quedó patente, al igual que ha ocurrido en su propio gobierno, son las muchas veces que Miguel Ángel Mancera ha antepuesto el interés de la sociedad, aunque vaya en contra de su popularidad o incluso en contra de su interés directo. No reconocerlo nos dejaría en la mezquindad más ruin que puede afectar al ser humano, la historia dará cuenta de ello.

 

Seguro estoy que Mancera no declinará a su justa aspiración de dirigir el destino de México. Su aspiración no declina, sólo espera su tiempo.

 

Ex secretario de Movilidad en CDMX

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