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Reflexiones que salen del almacén

Almacenados , que estrenó su cuarta temporada, aborda el tema de la vejez

Héctor Bonilla (der.) interpreta a un empleado a punto de retirarse (GERMAN ESPINOSA. EL UNIVERSAL)
Espectáculos 19/08/2016 00:12 Janet Mérida Actualizada 00:12
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Un planteamiento profundo es el que tiene la puesta en escena Almacenados, que recientemente estrenó su cuarta temporada en el Teatro Rafael Solana dejando a más de uno preguntas sobre el futuro, sobre la sociedad, sobre la vejez, sobre el poder y la soledad.

Héctor Bonilla aparece en el escenario como el empleado de un almacén a punto de retirarse, que ha estado ahí casi una treintena de años pero que antes de irse debe dejar listo al joven (su hijo Sergio Bonilla) que ocupará su lugar posiblemente hasta que también sea viejo. Dos mundos en un almacén olvidado que Héctor compara indiscutiblemente con El Quijote.

“¿Por qué El Quijote es la obra de ficción más importante del mundo en la civilización occidental?, porque es un compuesto de dos personajes, porque todos somos un poco Quijote y un poco Sancho y en esta obra hay esa dicotomía, entonces este joven que entra al llegar a las 12 se va a convertir en este hombre miserable, es decir, todo lo que iba a ser revolución va a ser plegarse al sistema”, señala.

“Tiene un planteamiento profundo, ¿qué va a hacer el joven frente a esta situación de plegarse ante las circunstancias?, el viejo cumplió con su deber porque llega a tiempo porque nunca ha faltado pero se presta a que se lave dinero”.

Por su lado, Sergio, la contraparte de la historia, refirió:

“Lo hermoso de este personaje y doloroso también es que tiene una gran conciencia pero también está entre las fauces del sistema y es inevitable. Es parte de la vida, si no quieres ser parte del sistema pues encuérate y vete a una isla porque es inevitable”.

El actor estuvo de acuerdo en que este tipo de circunstancias vistas en la obra también son aplicables al teatro.

“La diferencia del teatro es cómo lo haces, puedes caer en eso, puedes mecanizar todo, la cuestión creo yo es que el teatro debe espejear y acercar a la gente y unirla para entre todos cohesionar a la sociedad y darle forma porque existe este tipo de teatro aleccionador y yo no creo en ese tipo de teatro, lo que sí conviene es cuestionar muchas cosas que seguimos sin resolver para unirnos”, dijo.

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