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cesar.huerta@eluniversal.com.mx
Una mañana de febrero de 1979, David Bowie se quemó la mano con una taza de café y llegó vendado a una sesión fotográfica que tenía para ilustrar el álbum Lodger.
Era el segundo trabajo que haría con el fotógrafo Brian Duffy, con quien había planeado imágenes simulando caída.
El maquillista estaba preocupado por ocultar el daño, pero entonces el roquero le pidió no preocuparse, pues dejaría que la lesión saliera en la imagen para generar impacto visual.
Él autor de “Space oddity” y “Heroes”, tuvo razón.
Esta y otras anécdotas, acompañadas de 42 fotografías, forman parte de la exhibición Duffy/Bowie: five sessions que se inauguró ayer en el Museo de la Ciudad de México.
El montaje resultó de una colaboración entre la empresa BLK MRKT y la Secretaría de Cultura capitalina, permaneciendo hasta fines de enero.
Roberto Solís, coordinador de talleres del citado museo, dijo que son las fotografías más representativas de Bowie las que están presentes.
“Está donde Bowie tiene una raya en el rostro que para él representaba muchas cosas, se dice que Elvis (Presley) tenía un rayo en su avión y en su auto, la primera raya estaba muy pequeña”, comenta al respecto.
La exposición prácticamente coincide con el primer aniversario luctuoso del cantante, fallecido el pasado 10 de enero en Nueva York.
Miembro del Salón de la Fama del Rock, se estima que vendió cerca de 140 millones de discos en el mundo.
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