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Qué mejor manera de iniciar la noche que con un danzón de esos que hacen sonreír y mover hombros y cabeza al ritmo de Buenavista Social Club, que este domingo trajo nuevamente un pedacito de Cuba al Auditorio Nacional como parte de su "Adiós Tour".
Minutos después de las siete de la noche el trombón erizó la piel con "Bodas de oro" que sonó luego de "Como me siento yo" al piano. "Rincón Caliente" también se escuchó dentro de esta fiesta cubana con aplausos y saludos a México, en especial a esos amantes de la isla.
Papi Oviedo, esposo de Omara Portuondo, se hizo notar en ese momento haciendo sonar el tres cubano, vestido con traje a cuadros azul, sombrero negro y manos firmes sobre las cuerdas provenientes de ese rincón caliente. A lo largo de la noche y al ritmo de "Black Chicken", "Bruca Manigua", "Marieta" y "El Trombón" cada uno de los instrumentos brilló por sí solo, entre las sonrisas cómplices de cada uno de sus integrantes y el aplauso del público.
En ese momento de la noche apareció la diva de Buena Vista Social Club, Omara Portuondo, radiante como siempre, coqueta como siempre, enamorada como siempre. Salió al escenario vestida de rojo con destellos dorados y como una ola, el público se puso de pie aplaudiendo su llegada.
Viendo el escenario, como si antes de cantar viera a cada uno directamente a los ojos, Omara interpretó "Lágrimas Negras" y "20 años", enloqueciendo a todos. Sentada junto al piano, cantó "Esta tarde vi llover", de Armando Manzanero, y enseguida "Esta vida Loca", de Céspedes.
No pudo faltar como en cada uno de sus conciertos la presentación de su Papi Oviedo, a quien jaló de su silla para bailar sensualmente y aplaudirle. Ahí, él la tomó de las manos y se movieron al ritmo de la música hasta llegar al piso, luego depositó un beso que viajó de sus labios a través de sus manos hasta la frente de la novia del Feeling.
Para despedirse del escenario, Omara cantó "Quizás Quizás", acompañada del coro del público. Como en cada concierto no pudo faltar "Chan Chan" y claro, para ese momento ya muchos habían dejado sus sillas, agarrado a su pareja, o al de al lado, para bailar. Le siguieron "El Cuarto de Tula", "Dos Gardenias" y para cerrar como sólo ellos, "Candela".
sc
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