La película no tiene un mensaje amoroso. FOTO: CORTESÍA DISNEY

Moana, la princesa que no busca amor

27/11/2016
00:08
Jesús Díaz
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La protagonista de la nueva película de Disney no tiene una historia romántica sino una misión: salvar a su pueblo

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Hablar de una princesa de Disney que rompe roles de género es un cliché en sí mismo.

Los personajes femeninos en animaciones se han empoderado desde hace tiempo: desde la letrada Bella (La Bella y la Bestia) hasta la independiente Elsa (Frozen), las niñas han aprendido que no todo en la vida es buscar una pareja y que tienen la fuerza necesaria para triunfar en su adultez.

Esto en la ficción, porque en la realidad aún hay mucho camino por recorrer, en especial cuando muchas jóvenes deben sortear directrices encontradas que les impone no sólo la sociedad sino su propia familia.

¿A quién deben escuchar entonces? Esa fue una pregunta que se hicieron John Musker y Ron Clements al coordinar el equipo que realizó Moana, la nueva cinta de Disney que estrena este viernes en México.

La respuesta fue: a la abuela, quien la une con su pasado y la invita a romper sus propios esquemas. “Queríamos mostrar dos diferentes lados de Moana: su padre es mucho más conservador, protector, él ama a su hija pero así es, y su abuela es la conexión con sus antepasados que la invita a salir”, explica Musker.

La protagonista de la animación es una joven polinesia que opta por no seguir totalmente las instrucciones de su padre —el sobreprotector jefe de su isla— por lo que, instigada por su abuela, realiza su travesía heroica en el océano para salvar a su pueblo. “A veces las jóvenes tienen una buena relación con una tía, tío, abuela o abuelo, que suelen ser mejores mentores, que con sus padres, que les restan libertad”, considera.

El resultado es una historia visualmente refrescante que se desarrolla en las islas del Pacífico sur, en donde una joven aprende a enfrentar seres marinos, incluidos piratas en forma de coco y un monstruo volcánico, acompañada de un semidios, llamado Maui. Este último personaje fue extraído de las leyendas de las islas polinesias aunque decidieron hacerlo cómico y no relacionarlo amorosamente con el rol principal.

“La de Moana es una travesía de una heroína, no es un romance, ella tiene que salvar el mundo, no tiene una misión personal como otras princesas. Cuando desarrollamos el personaje queríamos esa combinación de furia, tenacidad y habilidad física”, cuenta Clements.

La parte más importante de su personaje, coinciden sus creadores, está en su contacto con la naturaleza y sus antepasados, algo que cualquiera —no sólo las mujeres— debe reflexionar. “En las islas vimos la importancia de los ancestros; la gente dice que uno debe conocer su montaña, es decir, lo que te precede. Si no sabes eso, no sabes quién eres. El legado es muy importante, la conexión con tus ancestros”, dice Musker.

 

Música con fuerza. El encargado del score de este filme es Lin-Manuel Miranda —conocido por el musical Hamilton—, para quien el mensaje de este filme era especial.

“Ella (Moana) no busca un novio, está tratando de salvar a su cultura y a su isla, y conectar lo que está roto en el mundo y ¡qué mejor que las mujeres puedan salvar el mundo!”, dice el músico.

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