Apapacho en Pie de la Cuesta

Bajo un hermoso sol, viajarás en lancha con toda su potencia. (Foto: cortesía Punta Jamaica)
Destinos 17/08/2016 00:07 Viridiana Ramírez Actualizada 10:55

Es una playa rústica para quienes buscan estar lejos de las olas de turistas y muy cerca de la naturaleza, pero con todos los placeres que puede dar la comodidad

Disfruta de las comodidades en el hotel y el relax. (Foto: cortesía Punta Jamaica)

Disfruta de las comodidades en el hotel y el relax. (Foto: cortesía Punta Jamaica)

Aquí, el lujo es sinónimo de intimidad, bellas puestas del sol y un refugio entre la laguna y el mar. (Foto: cortesía Punta Jamaica)

Aquí, el lujo es sinónimo de intimidad, bellas puestas del sol y un refugio entre la laguna y el mar. (Foto: cortesía Punta Jamaica)

Tortugas golfina. Participación en su protección. (Foto: cortesía Punta Jamaica)

Tortugas golfina. Participación en su protección. (Foto: cortesía Punta Jamaica)

Salir a contemplar el cielo estrellado y sentarse frente a la fogata, será una experiencia inolvidable. (Foto: cortesía Punta Jamaica)

Salir a contemplar el cielo estrellado y sentarse frente a la fogata, será una experiencia inolvidable. (Foto: cortesía Punta Jamaica)

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Bajo un techo de carrizo, una mujer duerme como los mismos ángeles mientras unas manos delicadas envuelven su cuerpo con arcilla. A lo lejos se escucha la furia del mar, el canto de las aves y el silbar del viento, que mueve palmeras y cualquier hierba que se ponga en su camino. Doña Polita repite el ritual con la pareja de aquella mujer. Ambos despiertan y descubren que la arcilla se ha convertido en un barro “milagroso” que, dicen, quita de golpe 10 años de edad.

La pareja llegó con doña Polita gracias a los recorridos que ofrece Punta Jamaica, un nuevo hotel ubicado al final de Pie de la Cuesta, en Guerrero, justo donde el mar se une con la laguna de Coyuca, a corta distancia de Acapulco.

Tomaron una lancha y atravesaron la laguna para llegar a la pequeña isla donde vive la sanadora, quien con su barro ha rejuvenecido el rostro y cuerpo de varios famosos. Al menos, eso es lo que se rumora.

Después del tratamiento, se les ofrece vino, quesos, frutas y pan. La mesa se montó en medio de un río tranquilo. El agua llega por debajo de sus rodillas. Éste se convierte en un momento romántico que incluye un paseo por los manglares.

Noche de tortugas

Los enamorados pudieron quedarse en la intimidad de su habitación, meciéndose en las hamacas. Sin embargo prefirieron salir a contemplar el cielo estrellado y sentarse frente a una fogata que el staff del hotel encendió para ellos.

La cena se alumbra con velas y antorchas. El banquete de pescados y mariscos se preparó en la cocina de humo, con leña y restos de corteza de coco. Al finalizar, un biólogo viene por ellos para llevarlos a dar un recorrido por la playa.

En este rincón del Pacífico no hay una temporada específica para el arribo de la tortuga golfina. Los huéspedes, en una cuatrimoto, recorren de punta a punta toda la playa para encontrar alguna hembra desovando.

Ayudan a trasladar los huevos a un campamento tortuguero, al que asisten al día siguiente para la liberación de crías.

Adrenalina al tope

Con los primeros rayos del sol, la pareja acompaña a las tortugas bebés a su primer encuentro con el mar. Después de liberarlas, una lancha rápida espera para trasladarla nuevamente hacia la laguna. Cada uno se coloca un chaleco salvavidas y se sienta sobre una llanta.

Entonces, la lancha entra en acción: jala con toda su potencia el par de neumáticos. Su objetivo es voltearlos y, con un poco de maña y velocidad, lanzar a los tórtolos lejos de su “asientos”.

La atracción dura alrededor de una hora. Van sentados, bien agarrados de los neumáticos. Pero cuando ya están en confianza, menos temerosos, se colocan boca abajo.

Después de una mañana muy movida, la pareja pasa la tarde bajo las enramadas que Punta Jamaica colocó en la playa. Los camareros siempre están pendientes de que no falten los cocteles o algún snack.

En la alberca disfrutan del atardecer, un espectáculo que reúne a los viajeros frente al mar para ver cómo se despide el sol. Desde aquí observan la furia de las olas. Es mar abierto, así que hay que tenerle respeto a esta marea.

Otra vez la noche llega a Pie de la Cuesta, esta vez la pareja renuncia a la fogata y prefiere disfrutar de su habitación el hotel solo tiene 10 para tomar una ducha con jabones naturales, elaborados con flores de jamaica, avena o trigo para provocar, nuevamente, un sueño idílico.

GUÍA DEL VIAJERO

Cómo llegar

En Autobús. Estrella de Oro te lleva a Acapulco por 490 pesos (viaje sencillo). En la central hay taxis que van hacia Pie de la Cuesta. Tarifas desde 120 pesos. Punta Jamaica ofrece traslado desde el aeropuerto o la central de autobuses con cargo extra. El trayecto desde Acapulco puede ser de 20 a 30 minutos.

En coche. Una vez en Acapulco, deberás seguir las señalizaciones a Barra de Coyuca, al final de la carretera estará el estacionamiento del hotel.

Tarifas

Habitaciones desde mil 500 pesos por noche en fin de semana. Las actividades tienen un costo adicional.

Reservaciones

www.hotelpuntajamaica.com 

 

 

SCHSC

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