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Una reaparición soñada tuvo la legendaria ganadería de Piedras Negras en la Monumental Plaza México, después de más de 20 años. El ganadero Marco Antonio González lidió un encierro muy bien presentado, variado de pintas, destacando los toros jugados en segundo, tercero y cuarto turnos. Después de haber salido al tercio tras la muerte del quinto de la función, González dio una histórica vuelta al ruedo en solitario como premio a su idea inamovible de la bravura como característica principal en el toro de lidia.
El bullidor “Chihuahua” clavó banderillas con chispa y se dobló con el primero de la tarde, siendo aplaudido por el poco público que se congregó en el coso metropolitano. En el quinto, sólo destacó con su espectacularidad en el segundo tercio.
Juan Fernando pudo con la bravura seca del segundo de la función y bien pudo haber cortado una oreja de no fallar repetidamente con el acero. Oyó dos recados.
Mario Aguilar dio tersos naturales al tercero, en la confirmación de la calidad que siempre ha atesorado. Escuchó dos avisos.
Antonio Romero trazó sabrosos muletazos y cuando mejor toreaba, fue empitonado, sufriendo una extensa cornada de 20 centímetros en el recto. El “Chihuahua” dio muerte al toro que mandó al hule al diestro zacatecano.
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