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La muerte del Hijo del Perro, el 21 de marzo de 2015 causó un furor inusitado en las redes sociales. El portal web de EL UNIVERSAL registró un fenómeno de consultas sin precedentes.
La historia de la muerte de Aguayo Jr. conmocionó al país. Eso se vio reflejado en el tráfico que registró el sitio de EL UNIVERSAL. El sábado posterior de las 25 notas más vistas el 45% eran relativas al suceso. Tan sólo las cinco más consultadas generaron 4,869,362 páginas vistas.
Además, el 30 porciento de las páginas vistas en ese periodo fueron relacionadas con la muerte.
En esos días, el promedio del tráfico proveniente de telefónos celulares comparado con el promedio normal también creció.
Según una encuesta publicada por EL UNIVERSAL, a cinco días de la tragedia, el mayor tráfico lo generaron el desenlace y las imágenes del evento, no el deporte.
Al observar las imágenes fluyeron diversas teorías de la causa de la muerte. Rey Mysterio Jr., cuyo nombre de pila es Oscar Gutiérrez, tuvo que declarar ante la Procuraduría de Justicia de Baja California y fue encontrado no culpable.
Derivado de la muerte del líder de los Perros del Mal, el gremio de los gladiadores se unió para pugnar por sus derechos, ya que no cuentan con un seguro médico propio para el ejercicio de su profesión, e incluso le pidieron al Senado que consideren construir un hospital de especialidades médicas para la atención de los luchadores.
El Hijo del Santo, una de las figuras más emblemáticas de la lucha libre, opinó que las empresas dedicadas a promover este deporte deberían preocuparse más por la salud de sus empleados.
A pesar de la trágica muerte, el negocio de la lucha libre no cambió, ni las condiciones contractuales de los gladiadores que a diario arriesgan su vida.
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