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Son 17 con Monterrey, 48 con Querétaro y, claro, 535 con sus Diablos. Eso da 600 juegos de Antonio Naelson “Sinha” en la Primera División Mexicana.
El hecho pasó desapercibido por la gente del sonido local del remodelado estadio Nemesio Díez, quienes no lo dieron a conocer. Aunque las páginas oficiales de la Liga MX y del equipo revelaron la marca.
Y eso no dejó contento a Hernán Cristante: “Es algo que no se nos debe pasar. Que alguien como el ‘Chiquito’ cumpla tal cantidad de partidos es algo importante”.
Pero eso a “Sinha” no le interesó. El talentoso volante estaba feliz por haber llegado a tal número y más porque sus compañeros de equipo le festejaron en el vestidor, “hasta me hicieron llorar”.
La cifra de 600 juegos se dice fácil, “pero no fue sencillo llegar. Es una gran alegría haberlos cumplido. Agradezco a todos los compañeros que he tenido a lo largo de esta carrera, los que me han ayudado. Comenzó por uno y ahora se cumplen 600. Es por el respeto que le tengo a la profesión”.
Naelson trató de festejarlo en la intimidad, aunque aprovechó “este escenario maravilloso. Todo el mundo está muy contento hoy, y yo festejo por fuera sin meterme en el centenario...”.
No escoge un juego en especial, “todos han sido especiales”, pero agradece a “a mi familia que siempre está ahí. A cada una de la gente que ha estado a mi lado, a las palabras de aliento y críticas”.
Sus compañeros le regalaron un póster con la firma de todos. “Me respetan mucho en el vestidor. Y les he hecho saber que todo se consigue con el trabajo y la perseverancia. Eso da para llegar lejos”, afirma el veterano.
Cristante le puso la etiqueta de líder de equipo: “A Hernán lo aprecio mucho, es un gran amigo. No sé si soy líder, pero trato de dar el ejemplo, no con las palabras, sino con el trabajo”.
“El tiempo pasa, y muy rápido…”, agrega. La voz se le quiebra, pero se rehace enseguida: “Me siento un mexicano más, aunque no me lo digan. Mi carrera y mi familia es de aquí...”.
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