Fervor rojiblanco invade el aeropuerto de la capital

Aficionados del Rebaño Sagrado dieron la bienvenida al equipo tapatío a la Ciudad de México (TWITTER DEL GUADALAJARA)
Universal Deportes 24/11/2016 00:32 Redacción Actualizada 00:32

Hay cientos de camisetas rojiblancas en la Terminal 2 del aeropuerto capitalino. Fieles al Club Deportivo Guadalajara que esperan ansiosos el aterrizaje de sus ídolos. Quieren desear suerte a los jugadores tapatíos, que a partir de hoy disputan el Clásico Nacional en cuartos de final.

Esa fanaticada quiere contagiar al plantel de las Chivas de pasar por encima del América por tercera vez en este semestre, luego del 0-3 liguero y el pase a la final obtenido a costa de los emplumados en la Copa MX.

La seguridad se ve rebasada muy rápido. Son apenas unos cuantos elementos de vigilancia para el fervor y el ímpetu de los seguidores al club tapatío. Da la impresión de que la llegada del popular club a la capital del país tomó a la logística aeroportuaria por sorpresa.

Los hinchas cantan y brincan entusiastas para hacer menos tediosa la espera, para que el tiempo en que llega el avión del Guadalajara transcurra con mayor rapidez y sin hastío.

“¡Vamos Rebaño! ¡Queremos la Coooopaaaaaa”, se escucha en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

“¡Ésa es mi ilusión, quiero verte campeóóón!”, sigue el cántico de los creyentes tapatíos.

Se abren las puertas que conectan las salas donde se recoge el equipaje con la parte externa del inmueble, donde se encuentran los fans de las Chivas.

La locura se desata. Los presentes con la camiseta del Guadalajara cominezan a gritar, a acercarse a los jugadores de la franquicia tapatía. Empujan, atropellan, jalan, con tal de tener algún contacto con las figuras rojiblancas.

Los jóvenes sacan sus teléfonos móviles para poder obtener un video o una selfie.

“Hey Pulido, Pulido, una foto, una foto”, ruegan ansiosos los aficionados. Alan luce confundido. El delantero no sabe si escapar, quedarse parado o pedir ayuda. Se le nota abrumado y accede a las peticiones, aunque con cierta duda. De pronto, la integridad física de los jugadores del Rebaño Sagrado luce comprometida.

Pulido, como puede, es llevado al autobús del equipo. Sufre un poco para librarse de la popularidad que le genera la atención de los fanáticos que persiguen la selfie del recuerdo. También, por qué no, un autógrafo.

Los demás jugadores batallan para salir del aeropuerto, más o menos, con la misma dificultad que el canterano de Tigres.

Jair Pereira se toma algunos segundos para declarar a los medios de comunicación que se encuentran en la cobertura.

“Venimos a ganar, no nos importa lo que diga [el “Bigotón”]. Tenemos nuestros objetivos bien claros y queremos ganar”, promete el zaguero rojiblanco entre empujones de quienes anhelan ver a su escuadra doblegar al América.

Chivas nunca está solo. Sus seguidores lo siguen a donde vaya, máxime cuando hay una serie en puerta y a muerte contra el máximo rival.

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