Es Peralta lo mejor del “moletour”

El “Cepillo” hizo el único gol del pésimo duelo de anoche ante Panamá y pide a gritos la titularidad

Hermosa fue la anotación que hizo a México cerrar invicto la mini gira por Estados Unidos. (FOTO: IMAGO7)
Universal Deportes 12/10/2016 00:51 Redacción Chicago Actualizada 01:04
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Una gran jugada trenzada entre Hirving Lozano, Giovani dos Santos y Oribe Peralta fue lo único rescatable del juego entre México y Panamá, que terminó con victoria tricolor de 1-0.

Oribe coronó la acción con un toque sutil, que volvió a mostrar que es un delantero de sangre, confiable para cuando el Tricolor sufre momentos de apuro o de verdadera desesperación.

El delantero del América llegó a 23 goles con la camiseta nacional.

Un partido digno para el olvido que dejó poco que analizar, pues los de siempre fueron los que mostraron la cara y los que estuvieron a prueba quedaron en el limbo.

Tal como llegaron.

Con este triunfo se acabó la gira 2016 de la Selección Nacional Mexicana por Estados Unidos, ahora lo que le queda al Tri es pensar en la eliminatoria mundialista contra los estadounidenses y el equipo canalero, no el mismo que se vio ayer en la cancha, sino el A.

Fue un primer tiempo de miedo el que se jugó en la cancha del Toyota Park, con un México adormilado, sin profundidad y sin pasión sobre el terreno de juego, contra un Panamá demasiado acelerado, sacando todo el rencor que guardan contra el equipo mexicano, por los atracos que han sufrido en el pasado reciente.

De futbol hubo poco, de agresividad, mucho. Giovani dos Santos, tirado a una banda, se la pasó más en el suelo que con el balón en los pies. Ni Moisés Muñoz, y menos el portero Calderón, tocaron un balón con las manos en casi toda la primera parte, sólo en el último minuto, Isaac Brizuela logró desbordar para que Gio rematara en el área chica, pero demasiado cerca del portero rival que alcanzó a desviar con el rostro.

Llegó el gol del Tri (59’) y el juego volvió a su estado de infamia. Panamá y su estado burdo fue por el intento de empate, pero sólo facilitando el trabajo defensivo de México, no más.

Acabó el juego digno para el bostezo y Juan Carlos Osorio deberá pensar en cambiar el “chip”.

Se acabaron los “moleros”, se terminaron los inventos, vienen los juegos en donde está en juego el boleto al Mundial y quizá también el puesto de técnico nacional.

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