Admiración que en los días de partido se convierte en fe casi religiosa. André-Pierre Gignac pasa de ser un ídolo a un semidiós para los aficionados de los Tigres. No hay otro jugador a quien le rinda más pleitesía la fanaticada felina.

Los fieles norteños creen en sus botines. Desde éstos —anuncian con ilusión— “iremos a Japón al Mundial de Clubes”. Gignac apenas va a cumplir un año en México.

Contrario a otras figuras internacionales que han fichado con clubes de la Liga MX, el francés descartó ser un “petardo”.

“Ya nos dio el título del torneo local y ahora mismo nos va a poner en el plano internacional. A ver quién gana la Champions de Europa, porque nosotros vamos a ganar la Concacaf”, augura Manuel Barragán, quien porta orgulloso el dorsal 10 del delantero de los Tigres.

Quienes le van a los norteños incluso minimizan a Oribe Peralta, quien es el némesis del ex jugador del Marsella en esta serie. Ambos han metido tres goles en esta edición de la Liga de Campeones de la Concacaf y, en el torneo casero, Gignac es líder de goleo con 11 dianas por nueve del ‘Cepillo’, resume el seguidor local.

“Está demostrado que André-Pierre es más que Oribe. Nuestro delantero llegó a México y la rompió; el del América tardó muchos años en despertar y ni siquiera ha podido ser el mejor goleador de la Liga”, añade el fan.

En los puestos ambulantes afuera del estadio Universitario su prenda es la más vendida. Hay desde 200 pesos en versión “pirata”, aunque si se regatea un poco, su precio disminuye unos 20 pesos. Gignac es todo un fenómeno en La Sultana del Norte. Los 28 tantos que ha marcado con Tigres se suman a la identificación que ha tenido el galo con los seguidores.

En la memoria sigue aquella ocasión en que el atacante hizo un gol con su selección y celebró con la señal de los ‘Libres y Lokos’, la barra por excelencia de su club. 

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