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El color azul aparece en el Aeropuerto de la Ciudad de México. “Cinco, cinco se van a a comer”, se deja escuchar por la afición azteca que pasea por los pasillos y se encuentra a la selección de El Salvador, la cual llega para disputar el juego eliminatorio ante la selección mexicana de futbol.
Los encabeza el hondureño Ramón Maradiaga, el llamado “Primitivo”, que ahora dirige a los cuzcatlecos no quiere hablar, que todo lo dirá hoy por la noche tras el reconocimiento de la cancha delEstadio Azteca.
Los gritos en contra de los salvadoreños continúan. Al equipo formado por jóvenes sub-20, los acompañan también 50 aficionados que viajaron y que tienen la ilusión de dar la campanada. “Lo que que pasó con la federación fue una lucha de ego, no es posible que jugadores y federativos ante pongan el dinero a la patria”, dice Jorge Solís, reportero salvadoreño.
Los Jugadores van serios y se les nota molestos por los gritos de la gente, solo uno Pablo Punyed se malentona y exclama “nosotros vamos a hablar en la cancha. En el Azteca verán 11 guerreros que van a jugársela por su camiseta”.
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