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Durante el siglo XX, la barbería era el mejor sitio que un hombre podía encontrar para consentirse. Además de la precisión del afeitado —garantizada por un barbero experto que gracias a una técnica y un método paciente lograba que sus clientes lucieran siempre impecables—, eran un espacio en el que se intercambiaban noticias y se pasaba un buen rato. Ésta es la atmósfera que Álvaro Hernández y Pablo Guillén buscaron revivir en la Barbería Royal.
Este espacio ubicado en Polanco destaca por unos acabados tradicionales en contraste con un techo cubierto por plafones reflejantes colocados de manera irregular. Mientras esperan, los clientes pueden sentarse en la barra a tomarse un trago y escuchar música de corte retro. “Quisimos salir de la estética hipster para crear un ambiente en el que todos se sintieran cómodos. El plafón y el mobiliario con toques dorados fueron nuestro toque de vanguardia”, dijo Álvaro, quien también es parte de ROW Studio, despacho de arquitectura responsable de la barbería.
Cuando llega el turno del afeitado, el cliente se reclina en la butaca mientras le colocan un antifaz de gel para reducir las bolsas en los ojos. Unos segundos después, envuelven su rostro en toallas calientes para que los poros se abran y tras retirarlas se coloca la crema para afeitar con una brocha de pelo natural. Con movimientos firmes pero cuidadosos, el barbero retira el crecimiento en las mejillas y el labio superior. “Siempre tratamos de pasar la navaja lo menos posible, porque al hacerlo, la piel se irrita mucho más. Para evitar enrojecimiento o sensibilidad, también nos gusta terminar el proceso envolviendo el rostro con toallas frías”, explicó Leo, uno de los barberos más experimentados del sitio.
Además del afeitado y cortes de pelo, este espacio ofrece también productos para el cuidado de la barba. El local está ubicado en Andrés Bello 45, colonia Polanco y se pueden agendar citas en el teléfono 7095 4571.
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