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OAXACA. En la llamada Ciudad de las Canteras, un espacio ubicado en Santa María Ixcotel, en los límites del municipio de Oaxaca de Juárez y Santa Lucía del Camino, el gobierno del estado, con apoyos federales, edifica una obra arquitectónica para albergar un archivo de archivos. Aunque la obra arquitectónica diseñada por el arquitecto español Ignacio Mendaro Corsini comenzó hace poco más de medio año, el trabajo de limpieza, restauración, estabilización y conservación del Archivo de Notarías y del Archivo Histórico del Poder Ejecutivo han vivido desde hace más de cinco años un proceso de rescate que pretenden culminar en 2016.

Con una inversión de más de 60 millones de pesos, aportados en su mayoría por el gobierno estatal, pero también con recursos federales, la Fundación Alfredo Harp Helú, a través de la asociación civil ADABI (Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas de México), tiene a su cargo la restauración, estabilización y catalogación de los dos archivos históricos más importantes del estado.

Tanto el Archivo de Notarías de Oaxaca —que contiene materiales desde la Colonia y que ya está estabilizado y abierto en el Convento de Santo Domingo—, como el Archivo Histórico del Poder Ejecutivo del Estado de Oaxaca —que es el segundo más importante en México con más de 16 mil metros lineales de documentos desde la segunda mitad del siglo XVI hasta la actualidad, y que está al 70% en su proceso de rehabilitación— tendrán para junio de 2016 un espacio para su resguardardo e investigación.

Los dos más importantes archivos históricos de la ciudad resposarán en un edificio diseñado ex profeso para contener el más importante acervo histórico. Se trata de un edificio diseñado por el arquitecto Ignacio Mendaro Corsini, quien ha construido edificios como el Palacio de Congresos de Tarragona, el Claustro de Medinaceli, el Castillo de Lorca y el Archivo Municipal de Toledo, que fue la obra que más impactó a la Fundación Alfredo Harp Helú, quien lo contrató y pagó el proyecto arquitectónico del nuevo recinto que está siendo edificado y planea terminarse en junio de 2016 —año en que concluye la gestión del actual gobernador de la entidad, Gabino Cue—, y que ha implicado una inversión de 540 millones de pesos, aportados por el gobierno estatal con apoyo del federal.

“Es el proyecto más ambicioso que tenemos, tanto como Fundación, como ADABI, como Oaxaca, como sociedad civil; estamos muy comprometidos porque si bien los archivos es uno de los rubros más olvidados en este país y los archivos suelen ser bodegas de papeles sucios y olvidados, Oaxaca aparte de que tiene una historia riquísima, sus archivos son de lo más valioso que hay en el país, el clima ayuda mucho a que se hayan conservado los documentos, creo que es el único factor a nuestro favor, pero sí, estos archivos estaban en condiciones muy lamentables”, dice María Isabel Grañén Porrúa, asesora principal del rescate de los archivos y de las características del inmueble que los albergará.

Salvamento documental. María Isabel Grañén Porrúa, presidenta de la Fundación Alfredo Harp Helú y de ADABI, asegura en entrevista que el Archivo de Notarías “que es chiquito pero es riquísimo, sobre todo su documentación colonial”, contiene documentos muy detallados que hacían los escribanos públicos que tenían que dar fe pública de un acto.

“Por ahí pasaba todo, desde un testamento, de un artista que iba a ser un retablo, un arquitecto que iba a levantar una iglesia o un impresor que quería abrir una imprenta o una venta de esclavos, toda esa información está ahí adentro y esos documentos reflejan la vida cotidiana de esta ciudad; es un archivo muy completo”, indica.

La doctora en Historia del Arte y también directora de la Biblioteca Francisco de Burgoa en Oaxaca dice que el Archivo de Notarías actualmente se encuentra en resguardo en el Convento de Santo Domingo, gracias a un convenio que se hizo entre el INAH, el Estado de Oaxaca y ADABI de México, que está a cargo de la supervisión para que el proyecto continúe.

En cuanto al Archivo General del Estado, que es el Archivo del Poder Ejecutivo, ese sí, dice María Isabel Grañén, estaba en unas condiciones tremendas y son kilómetros y kilómetros de documentación, en ese archivo hay un ejército de gente trabajando en la restauración y limpieza; y la otra parte del equipo se dedica a la organización del acervo porque hay distintas series dentro del archivo y dentro de esas series hay subseries, es decir, allí está toda la operación del gobierno.

“Es un archivo inmenso, para nosotros es escalar el Everest, es doctorarnos. Desde el día uno que entró el gobernador, vio el estado lamentable del archivo, nosotros ya teníamos listo el proyecto, cuesta tanto y hay que invertir tanto y la gente debe ser capacitada y calificada. Hay dos frentes que abrimos, uno es el área de conservación y restauración, hay que limpiar cada hoja, quitar los hongos, el papel doblado, estirarlo, e incluso plancharlo; no nos detenemos mucho en la parte de restauración, el archivo es tan grande y tenemos el tiempo contado, tenemos ese sexenio para terminar un inventario, ordenarlo y limpiarlo”, señala la historiadora que radica en Oaxaca.

Se trata de un proyecto titánico cuyo edificio se está construyendo en la Ciudad de las Canteras. Es un terreno de unas siete hectáreas que, a decir de Álvaro Heghewish, vicepresidente de la Fundación Alfredo Harp Helú, es el lugar idóneo. “Lo que nosotros queremos es garantizar que realmente la obra se hiciera como está programada, que no te vayan a meter plástico en vez de piedra y que los muros tengan el espesor que realmente requiere el edificio. Este es un edificio muy sentido, muy pensado para las necesidades de la ciudad de Oaxaca, el proyecto incluye también bibliotecas, un parque del deporte, auditorios y salas de exposiciones”.

María Isabel Grañén Porrúa reconoce que por fin se le hizo justicia a un archivo con tesoros a los que realmente casi nadie presta atención “porque el trabajo de los archivos esa muy calladito, no se ve, pero ahí está la memoria de nuestro país, es el tesoro, pero ese tesoro necesita un cofre, un edificio para albergarlo, y es que donde se encuentra ahora es el patio de un convento y lo que hicieron fue levantarle un techo de vitroblock con cemento colado, está todo agrietado y cuando llueve se filtra el agua en los talleres. Ese archivo ha vivido de milagro”.

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