La hipervigilancia del mundo actual

El narrador Mauricio Montiel Figueiras explora la paranoia y el espionaje en Los que hablan

Mauricio Montiel Figueiras trabaja actualmente en la cuarta parte de su novela El hombre de Tweed, que desde hace varios años escribe en Twitter (JUAN CARLOS REYES. EL UNIVERSAL)
Cultura 29/06/2016 00:22 Yanet Aguilar Sosa Actualizada 00:22
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Temas como paranoia, escape, espionaje, hipervigilancia e hipertecnologización son la materia prima con la que Mauricio Montiel Figueiras construyó las tres historias de su nuevo libro Los que hablan, un artefacto literario y visual que implicó no sólo el reto de trabajar sobre dos discursos: el literario y el fotográfico; además significó escribir únicamente con diálogos.

“En este libro conviven dos discursos, el visual o fotográfico y el textual o literario, se van entrelazando, se van nutriendo el uno al otro. Las fotografías que acompañan el texto y que no estrictamente lo ilustran, también cumplen su propio discurso y sirven como pequeñas ventanas colocadas allí para que el lector pueda fugarse fuera del libro. También está muy presente esta sensación de fuga y escape. Hay todas esas ideas: fuga, escape, paranoia, vigilancia que nutren los textos”, afirma el narrador, ensayista y traductor.

En las tres historias del libro que el propio Mauricio Montiel define como fotorrelatos y que ha sido publicado por Almadía, permea esa sensación de paranoia, de vigilancia y de observación permanente, aunque está más desarrollado en el segundo relato donde está plenamente desarrollado el tema del espionaje, la hipervigilancia y la hipertecnologización a la que estamos sujetos en la época contemporánea.

“Todos traemos ya un GPS integrado, podemos ser ubicados en cualquier parte del mundo en el que estemos. Es curioso, no deja de sorprenderme y también tiene que ver con el libro, este afán de la gente por ser localizada y ubicada en todo momento a través de sus redes sociales... esa idea detonó la escritura de estos tres relatos escritos a lo largo de varios años, en distintas etapas pero que están unidos por la hipervigilancia, por la observación desmedida a la que estamos sometidos en nuestra época y sobre todo en una visualidad extrema”, afirma el editor y traductor.

Montiel Figueiras asegura que toda nuestra cultura contemporánea es visual más que textual. “Estamos bombardeados por imágenes como en ninguna otra época de la humanidad. Todas estas ideas, todas estas preocupaciones están en los relatos. El teatro es muy importante para mí, los relatos están publicados en el orden en que fueron escritos, primero escribí ‘Road Movie’, luego ‘Zapruder’ y al final ‘Roswell’, es la primera vez que hago esto en un libro, ponerlos cronológicamente”.

A Mauricio Montiel le interesaba imponerse el reto de escribir los tres relatos sólo con diálogos y que éstos no sonaran artificiosos o artificiales. Se describe como un buen lector de teatro y al momento de escribir la primera historia, él estaba leyendo mucho teatro.

“El teatro está construido con base en diálogos, uno como lector de teatro tiene que ponerles rostro a los personajes, énfasis, intenciones; eso me provocó ganas de escribir, ganas de retarme a mí mismo y dejar diálogos narrativos en los que los dos personajes hablen y vayan construyendo la historia. Hay la idea de que el lector participe activamente en llenar los huecos que quedan en la historia como en la intervención con las fotografías que están en la camisa del libro para utilizar esas fotografías como en un álbum de estampitas dentro del libro”, afirma el narrador.

También estaba el reto de que en esas historias los protagonistas estuvieran controlados, vigilados, observados. “Esta idea del control, que me gusta mucho como tema, está también a través de esta figura ubicua y completamente misteriosa pero invisible que es ‘El Director’, una presencia divina, casi un demiurgo que va moviendo los hilos; los personajes son como títeres de este gran titiritero que está por encima de ellos”.

En Los que hablan vive El hombre de Tweed, el protagonista de la novela que desde hace varios años Mauricio Montiel escribe en Twitter, está porque ese personaje ha tomado un cariz más amenazador.

“Es un personaje que desde el principio, desde que nació en Twitter quise que fuera ubicuo, incluso en la novela que trabajo en Twitter, por lo menos en las tres partes que llevo, que están ubicadas en distintas estaciones del año y en distintas geografías. Es un personaje que no tiene edad, es un ser como fuera del tiempo y que me interesaba sacarlo del espacio virtual para llevarlo al espacio real del papel. Aparece aquí en Los que hablan en los tres relatos y aparece en el relato con el que cierro Ciudad tomada, mi libro anterior con Almadía”, dice.

Los que hablan será presentado el próximo 7 de julio, por el cineasta Jorge Michel Grau, el dramaturgo Flavio González Mello; y con lectura dramatizada de Mónica Dionne y Roberto Sosa. Librería Gandhi de Quevedo. 19:30 horas.

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