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Antes de que el SNI tomara medidas contra Juan Pascal Gay y Rodrigo Núñez Arancibia, miembros de la comunidad académica entrevistados por EL UNIVERSAL opinaron sobre la efectividad de los mecanismos de evaluación y escalafón.
Cuestionaron que existe desde fragmentación regional y deficiencias de los comités editoriales de revistas arbitradas hasta redes de poder en las instituciones de educación superior; coincidieron en la necesidad de reorientar las dinámicas de ascenso académico que se aplican en las universidades mexicanas y en el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT).
José Antonio Aguilar Rivera, investigador-profesor del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), consideró que una de las principales causas es la fragmentación de la producción editorial académica de las instituciones de educación superior.
“Aunque todo esté Internet, las entidades nacionales no están integradas. Los chilenos no saben ni les interesa lo que hacen los mexicanos de Guanajuato o de Morelia, y viceversa. Y así sucede en Colombia y Argentina. Alguien que conoce ese mapa de fragmentación de las comunidades lo puede explotar”, aseguró.
Para Françoise Perus, profesora de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, aun cuando los criterios de las comisiones dictaminadoras del CONACyT privilegian la relevancia de los resultados de una investigación, el trabajo de éstas también está definido por dinámicas que rebasan sus lineamientos.
“Nadie ignora que las redes de poder —a menudo amparadas detrás de supuestas redes académicas más o menos formalizadas— actúan ahí (en los consejos editoriales) en función de intereses no siempre académicos. De tal suerte que, en este ámbito, el evaluador del SNI tampoco puede tener la seguridad de que el artículo reportado pasó por filtros confiables”, dijo.
Lo preocupante para el doctor Óscar Prospero García, investigador de la Facultad de Medicina de la UNAM, es que “a partir de estas fallas, queremos que el SNI las prevenga”. Los académicos coincidieron en la necesidad de adecuar los reglamentos internos del SNI.
El debate sobre estas reformas, puntualizó Aguilar Rivera, debe involucrar a la comunidad. “No creo que el sistema actual se pueda cambiar de un plumazo o que llegue un iluminado y lo cambie. Esto debe ser producto de una discusión, un debate, intercambio de la propia comunidad académica para salir de este atolladero”, concluyó.
En medio del debate, el pasado sábado, el diario La Tercera de Chile entrevistó a Núñez Arancibia, quien admitió que se valió de los vacíos en el funcionamiento del SNI para ascender en sus escalafones. “Es imposible que los pares investigadores de otros países puedan leer todo lo que se publica”.
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