Amerena, el censor vuelve a la cultura

Dicen que la distancia es el olvido. Y sí. Anoche se anunció que el abogado Eduardo Amerena se reincorpora a las filas de las instituciones culturales, porque ya a todos se les olvidó el escándalo que protagonizó en 1999, cuando siendo director de IMCINE censuró la película La ley de Herodes, de Luis Estrada; se hizo tal alboroto que tuvo que renunciar. ¿Y quién creen que le aceptó la renuncia y dijo que lo hacía porque el funcionario había cometido una serie de “pasos erráticos”? Rafael Tovar y de Teresa, entonces presidente del Conaculta. ¿Y quién creen que lo contrató para ser el nuevo coordinador ejecutivo del Auditorio Nacional? Rafael Tovar y de Teresa, junto con Miguel Ángel Mancera. ¡Qué tal! ¿Es el inicio de los cambios? ¡Ya veremos!

Despacio que van de prisa

En la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México están muy felices porque juran que ya empezó la cosecha del “arduo trabajo” de su titular, Eduardo Vázquez, desde su llegada en 2014. A los funcionarios culturales capitalinos les ha tomado dos años y medio empezar a dar resultados. Menos mal que nuestra ciudad no tenía prisa, qué va, hubiéramos esperado otro medio año, total, qué tanto es tantito. Para que se dé una idea, el primer gran anunciotote se dará hoy: la inauguración del Faro de Aragón, un proyecto que inició desde 2009, échele cuentas; en esta ciudad vertiginosa alguien tiene que ir lento. Los otros magnos anuncios, dicen, tienen que ver con patrimonio y con cartelera digital. Están tan contentos, de veras, excitados, que hasta andan diciendo que ya mero nacen sus “bebés”. Ya queremos conocer a los chamacos y, en especial, a los padrinos.

Puras burradas con El Caballito

De nada ha servido que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos haya emitido recomendaciones al Gobierno de la Ciudad de México para el caso de El Caballito porque hasta ahora, nos dicen, ninguna de ellas se han tomado en cuenta. Haciendo valer los derechos culturales consagrados en el artículo 4º de la Constitución Política, investigadores presentaron en 2013 una queja ante dicha instancia por los daños que sufrió la obra de Manuel Tolsá. La resolución, nos cuentan, indicaba entre otras cosas que el gobierno local debía hacer una campaña de difusión mientras la pieza permanezca cubierta. Esto implicaría poner a la vista de todo transeúnte cédulas o carteles informativos sobre la escultura y lo que le pasó. Es claro que hasta ahora no han hecho nada... ¿O será que la escena de la procesión en Spectre, filmada sobre Tacuba y donde se alcanza a ver la escultura —sin andamios ni mantas—, cuenta como difusión?

Los diputados se truenan los dedos

Nos intrigan los viajes que harán los diputados de la Comisión de Cultura y Cinematografía a nueve ciudades del país entre el 30 de junio y el 29 de julio, para realizar las audiencias públicas en pos de crear la Ley General de Cultura, pues sólo tienen un ahorro de 250 mil pesos. Cómo van a sobrevivir con esos recursos, ¿harán sus comidas en fonditas?, ¿viajarán por tierra a Monterrey, Chihuahua o Mérida? Porque los 250 mil pesos divididos entre los nueve foros representan apenas 27 mil 700 pesos en promedio. El presidente de la Comisión dijo que cada diputado moderador de cada mesa deberá gestionar recursos de los gobiernos para complementar los gastos, alimentos y traslados de los participantes que, por cada mesa, serán al menos 12, sin contar a los legisladores que están acostumbrados a mejor atención, pues reciben una dieta al mes de 73 mil 817 pesos, más 170 pesos diarios para comida y 45 mil 700 para asistencia legislativa.

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