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La forma del cráneo del dingo, que influye en su alimentación, es un factor dominante en el cruce con otros perros, circunstancia que contribuye a su supervivencia y a la estabilidad de su hábitat, según un estudio publicado este jueves.
Los dingos (canis lupus dingo), una subespecie del lobo, fueron introducidos en Australia hace 3 mil años y se encuentran en peligro de extinción.
La investigación, recogida en la revista científica Evolutionary Biology, partió de la preocupación de que el cruce del dingo con otros canes pudiera afectar a sus hábitos alimenticios y, a la larga, desestabilizar el ecosistema.
"El estudio muestra que la forma del cráneo del dingo, que en parte determina su capacidad para alimentarse, es más dominante que la forma del cráneo del perro", explicó en un comunicado el jefe de la investigación, William Parr, de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW, siglas en inglés).
"Sabíamos que el cruce de especies tiene un impacto en el conjunto genético del dingo, pero lo que no sabíamos hasta ahora era si esto modificaba la forma del cráneo", dijo Parr.
Los investigadores emplearon en su trabajo una serie de tomografías digitalizadas para elaborar modelos tridimensionales de cráneos de dingos, perros comunes y otras clases de híbridos.
Al comparar las muestras, comprobaron el factor dominante del cráneo del dingo.
kal
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