Debido a la fuerte disminución de su hábitat y a la captura de pichones para el comercio de aves de compañía, la guacamaya roja es una especie extinguida en Los Tuxtlas, su último registro es de 1975, en El Jicacal; en amplias zonas de la llanura tropical del Golfo de México, la guacamaya roja también ha sido exterminada.
En México el ave está en la categoría de peligro de extinción, expuso Bertha Patricia Escalante Pliego, investigadora del Instituto de Biología de la UNAM, quien además recordó que desde hace 20 años el aviario de Xcaret comenzó un programa de cría en cautiverio; hoy cuenta con una colonia reproductiva suficiente para programas de reintroducción en áreas factibles de su distribución histórica.
La doctora Escalante, quien hace un año coordinó el Programa de Reintroducción de la Guacamaya Roja en Los Tuxtlas, mencionó que por cada polluelo extraído de su hábitat, mueren siete.
Preparadas para volar en la selva veracruzana
La colonia reproductiva de guacamayas rojas en Xcaret, cuenta con más de mil aves, las cuales son entrenadas para sobrevivir y valerse por sí mismas en cuanto sean liberadas en la Reserva de la Biosfera de Los Tuxtlas, Veracruz, pues de lo contrario, podrían ser presa fácil de los depredadores.
El pasado marzo fue liberado en segundo grupo guacamayas donadas para su reintroducción en la región, las cuales provenían del aviario de Xcaret, indicó Patricia Escalante durante la conferencia “En pos de un sueño: la reintroducción de la guacamaya roja en los Tuxtlas, Veracruz”.
Dicha reintroducción se sustenta en el programa de reproducción de esta especie iniciado en Xcaret con mucho éxito hace más de 22 años, ya que permite proveer ejemplares sanos, en edad de adaptación al entorno y próximos a su etapa reproductiva, que están siendo reinsertados en sus hábitats originales.
La guacamaya roja se distingue por su plumaje rojo escarlata y el amarillo de las plumas secundarias que cubren sus alas; además, no tiene plumaje en el rostro, el iris en los adultos es de color gris y amarillo claros y las patas color oscuro.
A la par de la liberación, los biólogos realizan una importante labor de sensibilización en las comunidades aledañas a la reserva, pues el éxito del programa radica en que los ejemplares no sean capturados para su comercialización ilegal; al contrario, se busca que la guacamaya llegue a ser una especie emblemática de la zona.
A la fecha, el programa de reintroducción en Los Tuxtlas cuenta con 72 individuos en proceso de ser independientes.
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM
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