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El caballo de Troya

10/02/2019
02:59
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Chicago, Illinois. - “Estamos metidos en un gran problema con el calentamiento global,” dijo António Gutierres, Secretario General de las Naciones Unidas, en una cumbre climática en Polonia. La afirmación está sustentada en informes que anticipan que de no reducir radicalmente las emisiones invernadero para el 2030, el mundo enfrentará ominosas consecuencias por el cambio climático.

Los incendios sin precedentes en California, el número creciente de tornados en el Medio Oeste, huracanes más poderosos en el Atlántico y el vórtice polar que afectó a Chicago son manifestaciones de las alteraciones climáticas.

Preocuparse por reducir los contaminantes es hoy materia no sólo de ambientalistas o espíritus nobles, pues tomar acción es un acto de sentido común para conservar la vida, la salud y los bienes que poseemos. Al tiempo que sumarse a la revolución de la energía sustentable trae grandes oportunidades de empleo e inversión.

Por eso es esperanzadora la resolución presentada en la Cámara de Representantes de Estados Unidos para lanzar un “Green New Deal”, de la congresista Alexandria Ocasio-Cortez y el senador Ed Markey. Ahí se plantea reacondicionar todos los edificios y viviendas en este país para reducir su consumo energético, inversiones sin precedente en energías renovables y la electrificación de la transportación. Al cabo de diez años, Estados Unidos eliminaría sus emisiones de combustibles fósiles.

El plan es muy ambicioso y quizá sea difícil alcanzar sus objetivos. Sin embargo, es una bocanada de aire fresco ante las políticas de la administración Trump. Recordemos que este gobierno ha echado por tierra los estándares de eficiencia a los vehículos, permitió la exploración y extracción de hidrocarburos en áreas antes protegidas y aprueba sin pudor las emisiones fósiles bajo intereses políticos.

Implementar la modernización tecnológica que elimine las emisiones incentivará la innovación y generará millones de empleos en manufacturas, comercio y servicios. Pero el talón de Aquiles de la propuesta radica en que incluye muchas ilusiones que los liberales consideran “derechos”: una vivienda e ingresos dignos, educación de calidad como universidades gratuitas, etc. Al presentar políticas junto a un costal de medidas que son políticamente inviables reduce la idea a un Caballo de Troya sin posibilidades de éxito.

Hay que enfocarse en la reducción de emisiones al tiempo que aprovechamos las virtudes económicas y de empleo, y como consecuencia vendrán oportunidades de desarrollo y estabilidad en comunidades no privilegiadas, porque los pobres son los que más sufren con la contaminación.

El verano pasado asistí a una convención donde el jefe de la compañía Edison, proveedora de electricidad del sur de California, detalló cómo cientos de tráileres con motores diesel transportan los contenedores de los puertos de Los Ángeles y Long Beach. La gente que vive alrededor de estos puertos son minorías, afroamericanos y latinos, que todos los días, todo el tiempo, respiran las emisiones de estos vehículos.

Si queremos que estas y otras comunidades tengan una vida mejor, debemos enfocar los esfuerzos en políticas ambientales con sentido económico. El Green New Deal en su concepción actual es un arbolito de Navidad decorado con buenas intenciones, pero destinado al fracaso. Los liberales deben ser realistas y enfocarse en una agenda posible en la que juntos podamos salir del gran problema en el que estamos metidos.

 


Periodista. @ARLOpinion