La disputa por la seguridad

Alberto Aziz Nassif

México pasó de forma muy rápida del litigio sobre la Ley de Seguridad Interior, que fue declarada inconstitucional por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al litigio por el Plan Nacional de Paz y Seguridad 2018-2024, que presentó el próximo gobierno de AMLO.

El debate se plantea entre los críticos a la estrategia y los defensores de la propuesta, y la pieza fundamental que polariza las posiciones es la propuesta para crear una Guardia Nacional controlada por las Fuerzas Armadas. De nueva cuenta estamos ante una estrategia que vuelve a colocar en el centro la vía militar como la ruta a seguir, como una estrategia que se profundiza. Dice la famosa premisa: si se usa el mismo instrumento, no se puede esperar un resultado diferente. ¿Estamos ante más de lo mismo?

El plan de AMLO tiene varias partes, diversos enunciados de principio y buenos propósitos, paquetes de políticas públicas, propuestas de valores y piezas centrales de la narrativa del nuevo gobierno. El plan establece ocho puntos que van desde el combate a la corrupción, la búsqueda del bienestar (salud, educación empleo), derechos humanos, ética social, regulación de drogas, construcción de paz, recuperación de las cárceles, hasta llegar a la seguridad pública y nacional, como la cereza del pastel. Para decirlo de forma simple, el plan puede tener un amplio consenso en los primeros siete puntos, porque estamos ante una problemática compleja y multidimensional, pero la diferencia surge en el último eje, militarizar la seguridad. La reacción inmediata se ubicó de forma meridiana en la creación de una Guardia Nacional, que se presenta como inspirada en una especie de gendarmería a la francesa, pero bajo el comando militar. Esta nueva corporación se integrará con los cuerpos de Policías Militar, Naval y la actual Policía Federal. La lectura pública del plan fue que AMLO deja de nueva cuenta la estrategia de seguridad en manos castrenses.

Con una mezcla de pragmatismo y realismo el próximo gobierno decidió jugar sus fichas al territorio conocido y seguro, el de la militarización. El propio presidente electo lo señaló en una expresión famosa: que la política era decidir entre inconvenientes. Los argumentos de la decisión parten de que los cuerpos policiacos civiles no están preparados y no son confiables, ni siquiera toda la policía federal. Que la corrupción ha penetrado las corporaciones policiacas en todos los niveles. En la otra parte, aparece el desastroso panorama de violencia y violación de derechos humanos que se ha multiplicado a lo largo y ancho del país. Para los críticos, como el colectivo #SeguridadSinGuerra, es evidente que la estrategia es más de lo mismo de Peña y Calderón, cuyos resultados han sido muy negativos, por lo que la violencia y la delincuencia organizada están cada día peor y ganan terreno.

El corazón de la propuesta dice que pedirá al Congreso modificar la fracción XV del Artículo 76 constitucional para conformar una la Guardia Nacional. No existe esa fracción, quizá será la IV, que habla de la Guardia Nacional. Una pregunta obligada, que no tiene una respuesta inmediata, es si el conjunto de políticas públicas, la atención a los derechos humanos y las piezas para construir la paz serán suficientemente potentes para ser un contrapeso frente al modelo militar de Guardia Nacional. Sin duda, las propuestas que vienen en sentido contrario al modelo militar son el fortalecimiento de instituciones civiles, que puedan llevar a una suerte de corporación civil. El dilema es entre dos modelos de seguridad. La propuesta altera las relaciones entre civiles y militares. ¿Por qué no hacer una Guardia Nacional con un mando civil?

Con este plan AMLO hace la apuesta más importante de su gobierno y se jugará la mayor parte de su capital político a esta estrategia. A partir del próximo 1 de diciembre las cuentas, los muertos y la violencia se cobrarán al nuevo gobierno. Es necesario no repetir la sordera gubernamental de Peña Nieto y su fracasada estrategia. Esperamos que haya disposición para un debate, quizá un parlamento abierto, o como dijo Mario Patrón, una consulta a organismos internacionales sobre la construcción de la nueva estrategia…
 

Investigador del CIESAS.
@AzizNassif

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