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deportes@eluniversal.com.mx
Cuando Usain Bolt corría de niño, la gente le decía que era muy alto, que no servía para los 100 metros planos. “Que se dedique al basquetbol” , le decían al jamaicano, quien en 2008 cambió el panorama de todo el mundo.
Los Juegos Olímpicos de Beijing marcaron un antes y un después en la historia del atletismo.
Un joven Usain, con 22 años de edad —y contra todo pronóstico— se llevó tres oros, y de paso rompió por primera vez en su carrera el récord mundial, al terminar los 100 metros en 9.72 segundos.
Pero hubo un tiempo en el que la carrera del atleta más grande de la historia se vio comprometida.
En el marco del evento México Siglo XXI de Fundación Telmex , en el Auditorio Nacional , el atleta caribeño recordó que —cuando era niño—, la escoliosis que padecía lo orilló a dejar de correr.
“Los dolores en la espalda eran insoportables, recuerdo lo espantosas que eran las mañanas al despertar“,
comentó Bolt.
Hoy, con 33 años, el multimedallista olímpico agradece a sus padres y entrenador por apoyarlo en los momentos que parecía que se desmoronaba su carrera.
Entre las cosas que más recuerda está el ver a su madre lavar a mano, y su único anhelo era poder comprarle una lavadora.
“Cuando firmé mi primer contrato, a los 18 años, lo único que quería era eso; hoy le puedo dar más”, bromeó Usain.
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