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La primera semana de vacaciones en la temporada ya sacudió a la Fórmula Uno, con la incorporación de Daniel Ricciardo a Renault para 2019. Pero no terminará ahí.

Con escuderías en la quiebra, pilotos descontentos con sus salarios, otros equipos con poco puntos en el campeonato y nuevos objetivos, la segunda mitad de la campaña tendrá algunas alteraciones. 

El caso de Force India debería ser el primero en arreglarse. La compañía estadounidense Liberty, dueña de la F1, busca que otras organizaciones cooperen para que la escudería se mantenga el mayor tiempo posible. 

El equipo necesita ser comprado o que las demás organizaciones firmen un acuerdo que le daría un salvoconducto de dinero a Force India, y que la ataría  a Mercedes.  Por el momento, la escudería  está “bajo administración”, de la mano de Sergio Pérez

Las últimas dos que pasaron por ese proceso fueron Caterham y Manor. No sobrevivieron. 

Se escuchó que Lawrence Stroll, padre del piloto de Williams, Lance, haría una oferta para comprar al equipo rosa. Al parecer eso quedó en rumor. 

El hijo del empresario canadiense no ha dado el ancho en la organización inglesa, última en el campeonato de constructores, con cuatro unidades. Otro de los rumores que corren en la máxima categoría del automovilismo es que Checo firmaría con Haas para el próximo año. 

Por el momento, Sergio tiene otros pendientes, en una etapa breve como ejecutivo.

Ferrari, segundo en el campeonato de constructores y con Sebastian Vettel a 24 puntos de Lewis Hamilton, estaría por firmarle un nuevo contrato al finlandés Kimi Raikkonen, quien ya se acostumbró a renovar cada 12 meses, aunque las buenas actuaciones de Charles Leclerc con Sauber podrían persuadir al Cavallino Rampante de confiar en el joven talento. 

Renault reaccionó rápido al fimar a Ricciardo, lo que abriría la puerta a Carlos Sainz, ya que Nico Hulkenberg tiene jerarquía.

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