Más Información

"El Cuini" está en negociaciones con EU para no ir a juicio y una posible resolución de su caso; pide posponer audiencia

Ejército intentó capturar vivo a “El Mencho”; pruebas de su abatimiento fueron entregadas a la FGR: Trevilla

Empresario tabasqueño del fiestón de XV años acumuló deuda fiscal de 3 mdp; una de sus empresas omitió declarar venta de 7 millones de litros de combustible

Muere el escritor Alfredo Bryce Echenique a los 87 años; de los últimos representantes del boom latinoamericano

Suspenden apertura a juicio para Diego Rivera, ligado al CJNG; exalcalde de Tequila es acusado de extorsionar en la entidad
Jacinto Licea Mendoza es el nombre con el que se cuenta la historia del futbol americano colegial en México. El 27 de enero, cumplió 100 años de edad, de los cuales 66 pasó en el emparrillado formando talentos, curando jugadores y —lo más importante— ganando títulos.
El doctor sabe bien lo que aportó a l futbol americano , aunque no se autonombra leyenda. Le emociona escuchar la palabra —su sonrisa lo delata—, pero prefiere que el entorno haga el criterio.
“Es mucho calificarme así, es muy alto”, dice Licea, en entrevista exclusiva con EL UNIVERSAL Deportes.
Leer también: Fortaleza mental, la virtud de Jalen Hurts, QB de Águilas de Filadelfia
Jacinto sólo pide que, cuando lo nombren, los conceptos que inmediatamente le sean relacionados sean cuatro: “Pasión, energía, entrega y entusiasmo por hacer las cosas”.
Los tonos blanco y guinda del Instituto Politécnico Nacional siguen siendo los que viste, porque así creció. Egresó de la Escuela Superior de Medicina.
Fue el responsable de los campeonatos que el Poli Guinda (cuatro) y las Águilas Blancas (cinco) presumen en sus vitrinas. Dice que los consiguió gracias a que “fui tranquilo, pero siempre me gustó el juego espectacular y efectivo”.
En la vida de Licea, los logros con cada equipo “están iguales. Afortunadamente, fue una carrera muy larga y son muchos episodios especiales”.
Su oficina se encontraba en el Casco de Santo Tomás. Tenía una ventana enorme, en la que se sentaba a observar el emparrillado, al que llamaba “El campo de los sueños”.
De esos que él cumplió muchos, porque ya se trata de una leyenda centenaria.
Suscríbete aquí para recibir directo en tu correo nuestras newsletters sobre noticias del día, opinión y muchas opciones más.

Noticias según tus intereses
[Publicidad]
[Publicidad]










