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La rivalidad entre los Pumas y el América se mantiene en la polémica de si merece o no la etiqueta de un clásico.
Un duelo que ha aumentado en en 50 años, desde el traspaso de Enrique Borja , tres finales disputadas en menos de 10 años y las riñas entre aficiones, son algunas de las justificaciones para que algunos sí lo vean como tal.
“Sí es. Al menos para mí, sí es un clásico”, dice Borja vía telefónica.
“Cuando llego al América [1969], la mentalidad es ganar todos los partidos y meter siempre goles, contra cualquier rival. Cuando estaba en Pumas y me enfrentaba al América era ganar por el orgullo de la capital”, agrega.
La venta del exdelantero a las Águilas fue el primer detonante en la rivalidad.
“En comparación con los juegos contra el Guadalajara, los Pumas-América son de mucha pasión, rivalidad muy fuerte por la cercanía y lo que cada club representa”, subraya Borja.
Enrique no ha sido el único fichaje polémico entre clubes. Braulio Luna, Hugo Sánchez y Nicolás Castillo son otros nombres que defendieron ambas camisetas.
Los ánimos entre auriazules y azulcremas incrementaron con las tres finales disputadas (1984-85, 1987-88 y 1990-91). Los de Coapa se llevaron dos y los del Pedregal se quedaron con el último, gracias a un gol de Ricardo Ferretti a Adrián Chávez.
“No es un clásico. Es un partido más de orgullo, pero hasta ahí”, comenta el exportero.
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