John Harbaugh,

entrenador de los Ravens , quedó sorprendido inmediatamente por el espíritu competitivo del quarterback de Búfalo Josh Allen tras enfrentarlo por primera vez en la

Sucedió en el primer encuentro de la temporada de 2018, cuando el mariscal de campo de los Bills, entonces novato, fue empujado hacia la banca de los Ravens. Allen se levantó y comenzó a discutir con sus rivales, incluido Harbaugh, antes de que los árbitros los separaran.

“Llegó hablando sin parar, empujando. Y era un quarterback novato. Me encanta”, recordó Harbaugh en momentos en que Baltimore (12-5) se prepara para enfrentar el sábado a los Bills (14-3), campeones de la División Este de la Conferencia Americana, en el duelo de la ronda divisional.

Lo que impresionó a Harbaugh fue cómo Allen se negó a retroceder, una cualidad que percibe también en Lamar Jackson, otro que debutó ese día, como el suplente de Joe Flacco. Jackson fue la revelación de la temporada pasada cuando se llevó el premio al Jugador Más Valioso tras liderar la NFL con 36 pases de anotación, 43 touchdowns combinados y se convirtió en el primer jugador con 3 mil yardas por pase y mil por tierra.

Aún así, Jackson no pudo acallar a sus críticos tras estar 0-2 en los playoffs. La semana pasada, logró su primer triunfo en postemporada, por 20-13 ante Tennessee.

Allen floreció como una estrella esta campaña al establecer varios récords de franquicia en pases y anotación. Terminó cuarto en proporción de pases completos 69.2 por ciento.

Candidato al Jugador Más Valioso de la NFL, Allen fue clave para que los Bills impusieran un récord de franquicia con 13 victorias en temporada regular y consiguieran su primer título divisional en 25 años.

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