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Al ser nominado al premio Walter Payton 2017 al Hombre del año, el profundo de los Eagles, Malcolm Jenkins, recibió un par de boletos para el Super Bowl LII, que además jugará, enfrentando a los Patriots.
Es habitual que los deportistas obsequien las entradas a niños o jóvenes que sufren alguna enfermedad. Jenkins —activista social— decidió que un ex reo que pasó 30 años en prisión, sea quien lo acompañe el 4 de febrero, reveló un reportaje de ESPN.
Antes de que empezara la temporada, el defensivo de los Eagles se adentró en los problemas penitenciarios e ingresó a dar pláticas a una cárcel de Filadelfia, donde seis presos lo escucharon, entre ellos Kempis Songster, quien en 1987, cuando tenía 15 años de edad, fue arrestado y sentenciado por homicidio.
“Muchas veces nos olvidamos de las personas que están tratando de cambiar sus vidas o de devolver algo a la comunidad con su mensaje. No me imagino una plataforma más grande que el Super Bowl para que pueda transmitir lo que quiere”, dijo Jenkins.
En un principio, Songster fue condenado a cadena perpetua, pero tras apelaciones en la Corte Suprema se encontró que tales sentencias para menores eran inconstitucionales, lo que condujo a una nueva pena que allanó el camino para su liberación.
Durante los 30 años que pasó detrás de las celdas, estudió una licenciatura en la universidad de Villanova, cofundó un programa que trabaja para volver a conectar padres encarcelados con sus hijos y colaboró con políticos en temas de reforma penal.
Jenkins se conectó con la labor del neoyorquino, quien hoy tiene 45 años, y le extendió la invitación para ir al Super Bowl. El jugador se hará cargo de todos los gastos de su nuevo amigo.
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