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ariel.velazquez@eluniversal.com.mx
Atlanta.— Cuando se trata de actuar en juegos de rol, no hay quien sea mejor en los Patriots y Rams que sus quarterbacks suplentes, responsables de adoptar —dentro del campo—, la personalidad del pasador en el equipo contrario.
Es 99.99 % seguro que Brian Hoyer (Patriots) y Sean Mannion (Rams) no ganen el premio al Jugador Más Valioso del Super Bowl LIII; es más, quizá ni los veamos en el partido, a menos que sea cuando los enfocan con el auricular en la cabeza y el cartón de jugadas en su mano derecha. Lo seguro es que la franquicia que consiga el trofeo Vince Lombardi el domingo tendrá que dar mucho más del 0.01 % de crédito a su segundo quarterback.
Desde hace una semana, Hoyer y Mannion se transformaron en Goff y Brady, respectivamente, imitando los gestos y movimientos que éstos hacen antes, durante y después de la jugada. La idea es dar a sus defensivas un acercamiento de lo que enfrentarán en el Mercedes Benz Stadium.
“Para la Final de la AFC, mi papel fue divertido, porque tenía la libertad con la que Patrick Mahomes se mueve. No es sencillo, porque debes llevar a tu defensiva a lo más cercano que representará el desafío”, dijo Hoyer.
“Todos los quarterbacks menores a Tom Brady lo tomamos como ejemplo. Ahora, tratar de ser como él —al menos en los entrenamientos— es un honor, pero al mismo tiempo mucha responsabilidad, porque el equipo estará enfrentando al jugador más ganador de la historia”, comentó Mannion. A nivel profesional, las películas de los rivales son tan necesarias, como el balón, para jugar. No hay franquicia que no destine horas y recursos al estudio de las jugadas o esquemas con los que se encontrará, pero aterrizar el análisis dentro del emparrillado es primordial.
“Puedo decirte que mis compañeros viajan con sus iPads y durante horas se la pasan viendo películas, y no de Hollywood. Son los videos que los entrenadores editan para tratar de descubrir alguna ventaja que podamos tener. Yo me encargo de hacer también ese estudio”, completó Mannion.
La interpretación de los hombres de banca es histriónica, como si fuera Cara contra Cara.
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