25 | AGO | 2019
Predator 2.0 GMT a bordo del McLaren 720S es una simbiosis letal sobre el asfalto.
Predator 2.0 GMT a bordo del McLaren 720S es una simbiosis letal sobre el asfalto.

Un depredador en 'Rebellion'

22/04/2019
18:21
Leslie López
Tepoztlán, Morelos
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La pureza mística del Tepozteco alienta la insurrección del Predator 2.0 GMT a bordo del McLaren 720S. Una combinación letal en el asfalto del Estado de Morelos.

En la potente cadena trófica del motor, solo un animal puede reinar en la cúspide. Predator 2.0 GMT a bordo del McLaren 720S es una simbiosis letal sobre el asfalto. Reingeniería mecánica en busca de los dioses que habitan en la cumbre del Tepozteco. Dos competidores intensos animados por las fuerzas milenarias que habitan en Morelos.

Viaje de Ciudad de México a Cuernavaca en día soleado. Rugido de motores que descienden sutilmente por las curvas sin apenas sufrir la fuerza centrífuga de las curvas. Pegado al suelo y sentir que se vuela sin desequilibrio. La misma estabilidad del corazón mecánico del Predator 2.0 GMT.

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Se basa en un calibre modificado por Rebellion en colaboración con Telos Watch —una sociedad de la Chaux-de-Fonds especializada en desarrollo de movimientos—. El original mecanismo simula el movimiento del sistema solar para la función gmt. Una complicación útil para la movilidad de la vida actual.

Llama la atención el indicador de 24 horas representado por el globo terráqueo que se mueve sobre su propio eje y, de manera simultánea, alrededor de la carátula. En el lado diametralmente opuesto, la hora se indica gracias al calibrador rojo con punta blanca sobre un disco de freno con el sello de Rebellion.

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Legibilidad perfecta al contar con un indicador tan destacado. Los minutos se indican a través de la manecilla central. Un motor de ingeniería avanzada que aporta 42 horas de reserva de marcha para alimentar ese doble huso horario.

En medio del viaje, las tentadoras quesadillas telúricas de Tres Marías son inalcanzables. McLaren invita a manejar, no a comer en este momento. El entusiasmo crece cuando el tiempo vuela. En el fondo, la masa oscilante de Predator toma el diseño del “rim” de un auto.

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Estilo

La ubicación de los índices en un bisel interior fijo juega con el código racing sin reproducir el estilo más clásico del bisel externo giratorio. Diseño diferente y toque de vanguardia rupturista con trasfondo funcional, no solamente estético.

A la llegada a Tepoztlán, el aire es ligero y el sol denso. Es el momento de un refrescante trago y un jugoso bocado a la sombra. Sorprende la luminiscencia de indicadores en pleno día. El esoterismo prehispánico de este lugar místico parece accionar el color fluorescente que refuerza la sencilla lectura.

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Una pieza con caja de 48 mm de titanio con recubrimiento dlc negro y hermeticidad a 50 metros. Es una pieza muy deportiva y ligera. Su grosor de 18.25 mm la exhibe con vistosidad en la muñeca. La correa de caucho vulcanizado cuenta con un cierre de cuádruple despliegue patentado que ajusta de manera confortable.

Predator 2.0 GMT ofrece una corona grande estriada muy apropiada para su robusta configuración. Fácil acción para mover las horas y, a la par, la función del doble huso horario. Una sincronía perfecta del disco de las horas con su aguja tipo “brake” y el segundero central destacado.

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El alma de un crono sin ser cronógrafo, la precisión de los segundos a primera vista. Es una edición limitada de 25 piezas. Hay otras versiones en caja de oro rosa y de titanio. En México, Rebellion también ofrece la posibilidad de personalizar este guardatiempo.

Con sede en Lonay, a orillas del lago de Ginebra, Rebellion Timepieces es una firma independiente que cuenta con su propio equipo de automovilismo, Rebellion Racing. Ha competido en legendarias carreras como las 24 Horas de Daytona, las 12 Horas de Sebring o las 6 Horas de Glen and Petit Le Man.

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Pasión, independencia y una actitud de “no compromiso” conforman el mantra de la firma para acelerar en la carrera del tiempo. Nos propusimos analizar a una de sus criaturas cronométricas sobre la carretera, su hábitat natural, y descubrimos en él a un jugador excepcional en el mundo de la alta relojería suiza. Las divinidades de las alturas del Tepozteco aún juegan con el tiempo y se preguntan la hora.
 
 
 

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