Aunque muchas marcas del sector están relacionadas con el mundo de la competición automovilística, sólo una puede presumir de tener su escudería en el Campeonato Mundial de Resistencia (WEC) de la Federación Internacional del Automóvil (FIA). La afortunada es Rebellion que creó su equipo como el mejor modo de canalizar su objetivo de fusionar relojes y coches.

En Rebellion hablan de un proyecto impulsado con pasión e independencia. Este carácter se refleja en sus productos, que tienen una imagen radical apta para unos pocos incondicionales y están basados en una eficaz transmisión de conocimiento entre disciplinas.

Pocas veces decir que un reloj es diferente resulta tan exacto. Rebellion ha evolucionado paso a paso y ha cimentado una estética única en la que todos sus modelos tienen un aire de familia. En 2017 estos esfuerzos alcanzan su cénit con el Weap-one. El nombre de esta novedad es un juego de palabras que tiene similitud fonética con weapon. En efecto, el Weap-one es el “arma” más moderna de Rebellion para conquistar a un público que busca emociones fuertes.

Como en relojes anteriores la construcción del Weap-one está inspirada en elementos de la mecánica deportiva, en este caso la suspensión de los coches de carreras. Esta similitud es más conceptual que estética y requiere una breve explicación para comprenderla mejor.

Ante nuestros ojos aparece un tubo de cristal de zafiro en un cuyo interior está alojado el mecanismo. En el lado izquierdo un rodillo indica las horas, mientras el del lado opuesto muestra los minutos. Este sistema de lectura ya lo había usado Rebellion en piezas como el espectacular T-1000.

Lo que hace único al Weap-one es que la unión entre ambos rodillos se hace a través de un tourbillon volante suspendido de marcha asimétrica, algo inédito en la relojería.

La jaula central del tourbillon gira con la cadencia habitual de 60 segundos, mientras los ejes van fijos a sus platinas respectivas con la complejidad añadida de que cada una funciona con frecuencia diferente: una completa una vuelta en 60 segundos y la otra en 120 segundos.

Para hacer posible la coordinación entre los componentes ha sido necesario utilizar dos diferenciales, que son similares a los de los sistemas de suspensión de los bólidos de competición. En la elaboración de este mecanismo ha participado la casa Concepto.

El diseño del Weap-one es obra de Fabrice Gonet, quien se dio a conocer en la industria por ser uno de los socios fundadores de HD3 junto a Jorg Hysek y Valerie Ursenbacher. La similitud de formas con las creaciones de aquel concluido proyecto es evidente. Gonet ya había colaborado antes con Rebellion en el desarrollo del Predator 2.0.

Por cierto, la escudería Rebellion competirá en las 6 horas de México, la carrera de la WEC que se llevará a cabo en el Autódromo Hermanos Rodríguez el 2 y 3 de septiembre.

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