Para Guillermo Olvera González, el amor no se limita a las relaciones personales; se manifiesta con fuerza en la entrega diaria a sus dos grandes pasiones: la abogacía y la enseñanza.
Licenciado en Relaciones Internacionales y en Derecho, con una maestría en Estudios Internacionales, Olvera construye una carrera donde la justicia y el conocimiento se entrelazan. Su historia no es la de un flechazo instantáneo con su profesión, sino la de un proceso de maduración donde descubre que su propósito de vida es servir como guía para otros.

Lee también: Dile “Te amo” con algo hecho por ti; los 3 mejores regalos DIY para este 14 de febrero
El aula como un acto de entrega y compromiso humano
La primera vez que Olvera se presenta ante un grupo, los nervios iniciales se transforman en la certeza de que su labor trasciende el espacio físico del salón de clases.
Según explica el catedrático, "el momento en el que me di cuenta que amo lo que hago es porque se van viendo los resultados, no solamente en el ámbito personal, sino de tal manera que se va impactando a los demás". Para él, la docencia es un ejercicio de empatía y cuidado, especialmente al tratar con jóvenes que enfrentan la presión de decidir su futuro.
Olvera desmitifica la idea de que enseñar es una tarea simple. Al contrario, la considera una disciplina que exige "habilidades pedagógicas, habilidades suaves muy específicas, comunicación y conocimientos académicos".
En un mundo cada vez más digital e individualista, su motor es ser un punto de inflexión para sus estudiantes. El amor por su trabajo se refleja en su deseo de que los alumnos no solo sean buenos profesionales, sino que alcancen mejores condiciones de vida y un crecimiento personal sólido.

Lee también: ¿Sin flores para San Valentín?; checa este mapa interactivo con los mejores puntos de la CDMX
La armonía de una vocación que trasciende lo económico
Si el dinero no es un factor en la ecuación, Olvera no cambia su rumbo. Su relación con el trabajo se define por una sola palabra: armonía. De acuerdo con su visión, cuando la experiencia profesional y la aspiración personal vibran en sintonía, se crea un ambiente donde el éxito es natural y recíproco. "Amo esta dedicación porque me permite estar cerca de las personas y transformar sus vidas", afirma Guillermo, con la convicción de quien encuentra su lugar en el mundo a través del servicio.
En este sentido, Olvera hace un llamado a la reflexión sobre la importancia de la vocación genuina. Advierte que muchas veces la presión social obliga a los jóvenes a elegir caminos que no aman, resultando en profesionistas frustrados.
Para él, el amor a la profesión es lo que mantiene la motivación incluso cuando las cosas se ponen cuesta arriba. "Toco vidas de tal forma que pueden pasar años y las personas me reconocen", comparte, subrayando que el vínculo creado a través del respeto y la enseñanza es el regalo más valioso que su carrera le otorga.
También te interesará:
El nuevo trend de ChatGPT que te convierte en caricatura; paso a paso para generar tu retrato con IA
Supergirl: Woman of Tomorrow; DC lanza tráiler épico: ¿Es esta la versión más oscura de Kara Zor-El?
Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.
aov/aosr
Noticias según tus intereses
[Publicidad]
[Publicidad]











