El peróxido de hidrógeno, comúnmente llamado agua oxigenada en México, es un producto ampliamente utilizado en botiquines y hogares, aunque no siempre se conocen todas sus aplicaciones.
Si bien muchas personas lo asocian únicamente con la limpieza de heridas, su uso va mucho más allá. Gracias a sus propiedades químicas, este compuesto se ha consolidado como una herramienta eficaz para la desinfección de superficies, particularmente en la cocina, uno de los espacios más sensibles del hogar en términos de higiene.
Su efectividad radica en que actúa como un potente agente oxidante. Al entrar en contacto con microorganismos, el peróxido de hidrógeno se descompone en agua y oxígeno, un proceso que daña la estructura celular de bacterias y virus.
Esta reacción no deja residuos peligrosos, lo que lo hace adecuado para superficies que están en contacto directo con alimentos.

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Usos principales del peróxido de hidrógeno en el hogar
Además de su aplicación médica en heridas menores, el peróxido de hidrógeno tiene múltiples usos domésticos que lo convierten en un producto versátil.
Uno de los más destacados es la desinfección de superficies. De acuerdo con el Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, puede utilizarse en encimeras, tablas de cortar, fregaderos y áreas donde se preparan alimentos, ayudando a eliminar bacterias, virus y moho. También funciona como blanqueador y quitamanchas, ya que su acción con oxígeno permite aclarar telas, juntas de baldosas y eliminar manchas difíciles sin recurrir a productos agresivos.
Otro uso relevante es la limpieza de utensilios. Esponjas, cepillos y recipientes pueden desinfectarse con peróxido de hidrógeno para reducir la proliferación de microorganismos. Asimismo, es eficaz para neutralizar malos olores en trapos de cocina y desagües, mejorando la higiene general del espacio.

¿Por qué es tan efectivo para desinfectar la cocina y cómo usarlo?
La eficacia del peróxido de hidrógeno se debe a su amplio espectro de acción. La Organización Mundial de la Salud señala que puede inactivar diversas bacterias y virus, incluidos algunos responsables de infecciones respiratorias y gastrointestinales. Su mecanismo de oxidación daña rápidamente a los patógenos, reduciendo el riesgo de contaminación cruzada en la cocina.
Además, el peróxido de hidrógeno de uso doméstico, generalmente en concentraciones del 3 por ciento, es considerado seguro y ecológico. A diferencia de otros desinfectantes, no deja residuos químicos persistentes y no contamina el ambiente. Es compatible con superficies como vidrio, cerámica y acero inoxidable, siempre que se enjuague adecuadamente.
Paso a paso para usarlo en la cocina:
Primero, limpia la superficie con agua y jabón para retirar suciedad visible. Después, aplica el peróxido de hidrógeno directamente o con un paño limpio.
Deja actuar entre cinco y diez minutos para asegurar su efecto desinfectante. Finalmente, enjuaga con agua las superficies que estén en contacto con alimentos y deja secar el resto al aire.
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