La mañana de este 28 de febrero, el presidente recordó a Joseph Goebbels, quien fuera ministro de propaganda de Adolf Hitler.

Durante la conferencia matutina de este miércoles, el Mandatario recordó una frase del ministro de propaganda nazi.

“Hay campañas mediáticas, ya sabemos que está de moda ahora lo mediático sigue Goebbels (...). Ese señor era el jefe de propaganda de Hitler y a él se le atribuye la frase de que una mentira que se repite muchas veces puede convertirse en verdad, y esa máxima es la que se ha utilizada en el periodismo mercenario durante siglos y todavía se sigue usando hasta la fecha, bueno yo soy víctima de eso”.

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La historia detrás de la foto de Joseph Goebbels, ministro de propaganda nazi

Aunado a ello, el Presidente relató el momento en que Goebbels se tomó una foto en una silla y con una cara particular.

“Es una foto famosa (de los años 30) porque él se da cuenta que lo están fotografiando y se da cuenta de que el fotógrafo es judío, entonces se lo queda viendo con una cara odio”, narró López Obrador.

"Por lo general, los fachos, los autoritarios son así, de malas entrañas, reconcorosos, malos de 'malolandía' [...] es uno de los ideólogos del periodismo mercenario", añadió

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En la imagen, se aprecia a Goebbels sentado en una silla, mientras se observa una desafiante mirada en la cámara del reportero, con el rostro increíblemente severo y unos ojos poco amigables.

Foto: Captura de video
Foto: Captura de video

¿Quién era Joseph Goebbels?

De acuerdo con National Geographic, Joseph Goebbels fue un político alemán que ocupó el cargo de ministro para la Ilustración Pública y Propaganda del Tercer Reich entre 1933 y 1945. Fue una figura clave en el régimen nazi, siendo el encargado de diseñar y difundir la propaganda que ayudó a Hitler a ascender al poder y mantenerse en él.

Durante su infancia, Goebbels sufrió una poliomelitis por la que tuvo que someterse a una intervención quirúrgica a los diez años, lo que le provocó una parálisis parcial en una pierna y le obligó a llevar una prótesis y unos zapatos especiales, lo que le impediría participar en la Primera Guerra Mundial.

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De este modo, su niñez y adolescencia estuvieron marcadas por los complejos causados por su enfermedad y por su cojera permanente. Hasta tal punto llegó a marcarle su mala salud, que Goebbels afirmó amargamente que se había convertido en un "lobo solitario", aunque esta soledad no le impidió tener numerosas amantes a lo largo de su vida.

Considerado un maestro de la manipulación, Goebbels aprovechó su infancia y su juventud para leer y formarse. Impulsado por un enfermizo narcisismo, necesitado de un constante reconocimiento dentro del movimiento nacionalsocialista (al que se había unido en la década de 1920) y dotado de una oratoria fluida y convincente, fue capaz de encandilar a todos los que le escuchaban con sus discursos cada vez más virulentos y racistas.

En 1945, con el ejercito ruso y los aliados a las puertas de Berlin, Goebbels encerrado con su familia en el búnker de Hitler, discutió con el Führer la posibilidad de negociar la paz, una idea que el líder nazi rechazó de plano, respondiendo que tenía intención de permanecer en el búnker hasta el final, y que, junto con su esposa, Eva Braun, había planeado suicidarse si los soviéticos entraban en la ciudad.

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Un día después de que Adolf Hitler se suicidara para no ser apresado, condenado, vejado y probablemente torturado, Joseph Paul Goebbels, el temido ministro de propaganda del Reich, hizo lo propio en el búnker de Berlín.

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